“Er Conde arrecho con Chávez” por @NoelValderrama - Lea Noticias

“Er Conde arrecho con Chávez” por @NoelValderrama

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noel-valderrama1Así publicitaban todos los buhoneros el último disco del humorista y ahora exitoso productor de cine, Benjamin Rauseo (Er Conde del Guácharo), con pedazos de cartón colgados de su cuello. Se apreciaba la capacidad creativa junto con la enorme red que distribuye la venta de los discos piratas que abundan en aceras y avenidas en todo el país.

Una red tan poderosa y organizada que hace que todos los vendedores “independientes”, simultáneamente, tengan no sólo los mismos productos, sino también la misma forma publicitaria para promover la venta ilegal de discos musicales y películas.

En nuestro país, el derecho de autor es irrespetado todo el tiempo, aunque la capacidad para crear una película, una canción, un disco, le permiten al ser humano registrar bajo su autoría y ganar reconocimiento y provecho económico (si así lo quisiese).

En el mundo subdesarrollado los artistas, intérpretes, productores, etc., tienen menos oportunidad de sacarle provecho económico a sus ideas, debido a la complicidad de los organismos públicos que no tienen escrúpulos a la hora de reproducir las ideas sin pagar lo correspondiente a lo que los gringos llaman “copyright” o derecho de autor.
Los registros para invenciones susceptibles de aplicación industrial se conocen como patentes, que no son más que derechos exclusivos sobre la invención de un producto o mejoramiento de un proceso.

Las patentes, al igual que el derecho de autor, crean estímulos para las personas, ya que les ofrecen reconocimiento por su creatividad y recompensas materiales y económicas por sus invenciones comercializables. Estos incentivos impulsan la innovación, lo que garantiza el perfeccionamiento continuo de la calidad de la vida del ser humano.

En todos los países desarrollados, las patentes representan el mayor impulso al desarrollo, un estímulo que fortalece la capacidad creadora de los ciudadanos e industrias, impulsando nuevos empleos y mercados.

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En Venezuela, las patentes han tenido un mejor destino que el “copyright”, porque los productos y procesos son más difíciles de copiar porque requieren maquinarias especializadas.

Recientemente nos enteramos de la información publicada por algún canal del gobierno venezolano, sobre la denuncia que hacía de que Empresas Polar había vendido sus patentes sobre la Harina PAN y la Maltín Polar.

El vocero gubernamental vociferaba que la más importante empresa del país vendió la patente para adquirir dólares, con lo que pretendía resaltar que la empresa venezolana prefería obtener la divisa norteamericana a cambio de vender un producto nacional a extranjeros. La respuesta no se hizo esperar y Empresas Polar desmintió tal información.

Lo preocupante de esta información malsana, impulsada por el gobierno, no es que haya intentado desprestigiar, una vez más, a Empresas Polar, sino que demuestra algunas verdades imposibles de ocultar.

Primero, que de ser cierto que Empresas Polar vendió su patente, se demostraría que, en Venezuela, las empresas deben despojarse de su mayor activo para poder acceder a divisas que debería facilitarles el gobierno.

Segundo, que nuestros productos nacionales son tan buenos y “venezolanos”, que otros estarían interesados en comprarlos.

Finalmente, que el gobierno sabe que los productos son muy buenos y no como intenta, desde hace tiempo, presentarlos como una empresa que sustenta vicios.

Noel Valderrama

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