¿Es Capriles el gallo para derrotar a Chávez? - LeaNoticias.com

¿Es Capriles el gallo para derrotar a Chávez?

La salud de Hugo Chávez se ha convertido en el principal issue de la campaña presidencial venezolana, cuyo desenlace se conocerá en octubre próximo. De lo que pase con la salud del Mandatario dependerá la suerte del nuevo gobernante del vecino país. El gran problema es, sin embargo, que nadie puede adivinar cómo evolucionará la enfermedad. Ni siquiera el propio Chávez, que por momentos da la impresión de saberlo todo.

Es un hecho que la incertidumbre que rodea la salud de Chávez se tomó por asalto la campaña presidencial y sus efectos inmediatos empezarán a conocerse en las próximas semanas, cuando las encuestas muestren las verdaderas intenciones de los electores.

Por lo pronto Chávez aventaja a Henrique Capriles, el joven y carismático candidato opositor, con cerca de 20 puntos, cifra que podría reducirse drásticamente si él y sus asesores saben manejar el asunto de la salud del Presidente con tacto y buen tino.

Todo indica que la oposición aprendió las lecciones del pasado reciente y no ha pisado la cascarita de aprovecharse de la enfermedad de su rival para tratar de sacar ventajas en la campaña. Todo lo contrario: Capriles se ha mostrado generoso y ha afirmado que hace votos por su recuperación y que le gustaría enfrentarlo -y derrotarlo- en buenas condiciones de salud.

Le ha tocado, además, sortear la campaña negativa que desde las huestes chavistas pretenden mostrarlo como autor de la guerra de rumores que circula en Venezuela acerca del deterioro en la salud del Mandatario. Los hechos desvirtuaron esa supuesta tramoya orquestada por Capriles, puesto que –obligado por las circunstancias- el mismo Chávez debió salir a reconocer públicamente que, en efecto, los médicos cubanos le habían descubierto una nueva lesión –“como de dos centímetros”, según informó – en el mismo lugar donde hace algunos meses le fue hallado y extirpado un tumor canceroso.

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De manera que quien ha estado dejando caer un manto de incertidumbre en la campaña presidencial ha sido el propio Chávez, quien desde el comienzo optó, torpe y erróneamente, por no reconocer públicamente su condición de enfermo. En ambos oportunidades, él ha salido a poner la cara cuando los rumores han tomado tanta fuerza que prácticamente lo han obligado a reconocer lo que en todo el país se da por cierto. Chávez ha estado, pues, a la defensiva, que es el peor escenario que puede escoger un candidato.

Un candidato a la defensiva es presa fácil de su opositor, sobre todo si este es una persona de rápidos reflejos, como Capriles, quien, contrario a lo que podría pensarse, convirtió en virtud lo que algunos consideraban su principal defecto: su juventud.
El candidato opositor ha demostrado que tiene garra y espuelas para medírsele a un contendor curtido como Chávez, ahora errático y nervioso, algo que no es usual en alguien que si algo sabe hacer en la vida es ser candidato presidencial.

Hábilmente, Capriles no se ha dejado llevar a los terrenos de Chávez, ni ha respondido sus provocaciones, como esa de pretender matricularlo como el candidato de los yanquis y el gran amigo de la oligarquía venezolana. Además, logró desmarcarse de los representantes de la política tradicional venezolana, que es el otro flanco que le gusta atacar a Chávez. Decir, por ejemplo, que Capriles con sus 39 años encarna la vieja clase política del vecino país es no solo un contrasentido, sino una muestra del estado de nervios que empieza a apoderarse de quien hasta hace muy poco lucía como un candidato imbatible.

Así las cosas, las elecciones venezolanas están para alquilar balcón. Nadie puede augurar en estos momentos que Chávez repetirá mandato o que Capriles será el nuevo gobernante. Lo que sí es cierto es que por primera vez en muchos años, Chávez no las tiene todas consigo. Y ello lo está llevando a cometer graves errores. Si Capriles y su equipo los saben aprovechar, a Miraflores llegará una bocanada de aire fresco y una nueva manera de hacer política en el vecino país. En octubre se sabrá si Capriles es el gallo capaz de ganarle a Chávez, o si este, convaleciente y nervioso, sigue siendo inderrotable.

Oscar Montes
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[Fuente]

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