Inyectan ADN editado en un paciente para curarle una enfermedad mortal

Un nuevo hito en la historia de la ciencia ha tenido lugar estos días en Estados Unidos. Un grupo de investigadores del UCSF Benioff Children’s Hospital en Oakland completó un nuevo tratamiento en un paciente con una enfermedad mortal y buscan modificar su genoma humano con la intención de curar su trastorno genético.

Se trata del primer procedimiento de edición de un gen dentro de un cuerpo humano vivo. Desde hace varios años, científicos en todo el mundo vienen trabajando en varios niveles dentro de la terapia genética, donde buscan modificar genes en un laboratorio antes de volverlos a incorporar a un ser humano.

Por ello, el avance científico realizado en el paciente estadounidense Brian Madeux, de 44 años, podría cambiar para siempre el tratamiento genético de padecimientos que hasta ahora son incurables.

Madeux, que sufre un trastorno metabólico raro llamado Síndrome de Hunter, recibió un tipo de medicamento vía intravenosa, el cual contiene miles de millones de copias de un gen corrector que está unido a una herramienta genética que es capaz de modificar su ADN.

Esta herramienta es conocida como ‘Zinc Finger Nucleases’ y es anterior a CRISPR. Su trabajo consiste en cortar el ADN en el lugar correcto, como si fuese una “tijera molecular”, eliminar el gen responsable del padecimiento e insertar el gen correctivo. Las instrucciones de todo este complejo procedimiento están codificadas en un virus que fue modificado para dirigirse al hígado del paciente.

Un caso inédito

El Síndrome de Hunter es causado por una enzima faltante o en mal funcionamiento. Esto ocasiona que el cuerpo de Madeux no pueda descomponer ciertos carbohidratos, que luego se acumulan y causan daño. Es problema puede producir un aumento en el tamaño de la cabeza y el hígado, pérdida de la audición, rigidez de las articulaciones, dificultad para respirar e incluso problemas mentales. Lamentablemente, a día de hoy no existe una cura y su tratamiento consiste en terapias enzimáticas cada semana.

“¡Este es el año de la genética!”, se entusiasma en declarar el genetista argentino Jorge Dotto. Y su exclamación tiene mucho sentido.

Primero surgió la noticia de los científicos Jeffrey Hall, Michael Rosbash y Michael Young, que ganaron el Premio Nobel de Medicina 2017 por sus descubrimientos sobre los mecanismos moleculares que controlan nuestros relojes biológicos. Luego se conoció que un equipo de investigadores chinos consiguió corregir una anomalía genética en embriones humanos, portadores de una grave enfermedad hereditaria de la sangre.

Y por último, la Agencia Federal de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó hace pocos meses la comercialización de la primera terapia génica en el mundo, que consiste en modificar genéticamente el sistema inmunológico de un enfermo para combatir una agresiva forma de leucemia.

“Y ahora esto. Es una noticia increíble. Estamos en el camino de la medicina personalizada. Y se trata de un momento histórico, que por supuesto debemos tomar con cautela y responsabilidad, ya que el campo de la medicina genética es muy amplio y falta mucho todavía que conocer”, agregó el especialista.

“Es una muy buena noticia, ya que durante tres horas se le inyectó a un paciente con síndrome de Hunter un medicamento que utiliza una tijera genética en el propio cuerpo, donde actúan las moléculas del ADN”, precisó Dotto.

Esta enfermedad, conocida como “el Alzheimer de los bebés”, pasa inadvertida en la revisión ordinaria de un recién nacido y se comienza a manifestar en los primeros años para acelerar su desarrollo de síntomas y señales a medida que pasa el tiempo.

“Las personas que nacen con el Síndrome de Hunter no pueden metabolizar una clase de azúcares que contribuye al desarrollo de los huesos, la piel y los tendones, entre otros tejidos; esos azúcares se acumulan en las células y van dañando diferentes partes del organismo, incluído el cerebro”, precisó Dotto.

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