La historia nos dejó las torpezas de estos hombres, recordémoslas - LeaNoticias.com

La historia nos dejó las torpezas de estos hombres, recordémoslas

Hay cientos y cientos de personas que han pasado a la posteridad, pues siempre se recordará algunos de sus hechos y obras que marcaron de manera positiva la historia de la humanidad.

Pero como todo, siempre existe la otra cara de la moneda y así como existen hombres ilustres, también hay quien, por su torpeza o falta de habilidad, forman parte de la memoria colectiva por sus equivocaciones o meteduras de pata.

El sitio quo.es hizo un recuento de aquellas personalidades que vivieron momentos bochornosos y en De10.mx te presentamos a 10 de estos hombres que son considerados como los más torpes de la historia.

1. Adolfo Hitler es declarado el hombre del año. La revista Time, en 1939, le dedicó una de sus portadas al Führer para proclamarle "Hombre del año", luego de su importante intervención y trabajo realizado durante la reunión del llamado "Pacto de Munich".

Como indica ecmes.wordpress.com, el reconocimiento hecho por esa publicación no precisamente era para la persona más noble y buena de este mundo, sino para aquel que fuera trascendente y fundamental en el curso de la hitoria.

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En aquel año, Hitler dejó en claro sus planes de expansionismo y el inicio de una posible guerra. Time no podía perder el rumbo de la objetividad y por ello le dedicó aquel número, no como premio por sus acciones, sino por lo que ese hombre significaba para el mundo.

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2. Menelik II. De 1889 a 1909 este hombre fungió como emperador de Etiopía. Durante su reinado, luchó porque el país africano alcanzara el progreso, asentando las bases para la construcción de un estado moderno.

A pesar de sus ideas progresistas, Menelik II no se libra de algunos despistes que vivió durante su gobierno. Luego de la creación de la primera silla eléctrica, en 1887, este hombre las llevó a Etiopía y terminaron por convertirse en tronos imperiales, pues no podían ser utilizadas, ya que el territorio no contaba con el servicio de energía eléctrica.

De igual modo, se cuenta que Menelik no aprobó la construcción de un puente, porque la consideraba una obra insegura, situación que comprobó al destruir con su puño la maqueta del trabajo.

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3. Mohammad Ali. No nos referimos al boxeador más famoso y exitoso de todos los tiempos, sino a quien fuera el Sha de Persia a principios del siglo XX, entre los años 1907 y 1909.

Este hombre, uno de los símbolos máximos de la dictadura, realizó un viaje diplomático a Inglaterra, en donde se reunió con quien fuera en aquella época príncipe de Gales, Eduardo VIII.

Mohammad no pudo quedarse con la inquietud de hacerle saber al mandatario inglés lo poco agraciadas que eran las chicas de la corte y se dice que lanzó el siguiente comentario: "Si éstas son sus esposas, más le valdría cortarles la cabeza a todas".

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4. Richard Nixon. Podríamos asegurar que es el presidente más "quemado" en la historia de los Estados Unidos. Además de ser el protagonista del bochornoso caso de espionaje mejor conocido como "Watergate".

Nixon, en 1970, acudió al funeral del político y escritor francés Charles de Gaulle. Al salir del recinto, al político se le ocurrió decir que "era un gran día para Francia", algo que los galos no le perdonarían jamás.

También, para ganar la silla de la Casa Blanca, prometió la retirada de las tropas de Vietnam; sin embargo, al poco tiempo le declaró la guerra al frente comunista.

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5. Stanley Kubrick. En 1960, se encargó del rodaje de la película "Espartaco", cuyo guión original era obra de Dalton Trumbo. Debido a que era uno de los hombres incluidos en la lista de John McCarty acusados de traición a la patria, no podía firmar con su nombre dicha obra, por lo que Kubrick se ofreció a hacerlo con su nombre, lo que haría que sin derecho, se adueñara de la pieza. El protagonista de la cinta, Kirk Douglas no le permitió a Kubrick que realizara semejante acto.

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6. Elyesa Bazna. Fue el espía más caro que participó durante la Segunda Guerra Mundial. Este hombre de origen albanés fungió como embajador británico en Turquía durante el conflicto armado y al mismo tiempo, se convirtió en un elemento del cuerpo de espionaje del gobierno alemán.

Bazna adoptó el apodo de "Cicerón" y se encargaba de comerciar con los alemanes los documentos confidenciales que el embajador inglés tenía bajo llave. Finalmente, el gobierno británico descubrió su traición y no le quedó de otra más que huir para proteger su vida.

Inició una vida nueva en Brasil, pero al poco tiempo fue apresado, acusado de fraude, pues nunca se imaginó que los alemanes le pagaron sus servicios con dinero falso.

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7. John Coffee. Fue un arquitecto al cual, en 1853, el gobierno irlandés le encargó la construcción de la cárcel de Dundalk, en Irlanda. Coffee llevó a cabo el trabajo y entregó a las autoridades el recinto en el tiempo establecido.

Los problemas se le vinieron encima cuando al revisar las cuentas descubrieron que este hombre había cobrado mucho más de la cuenta.

Fue enviado a juicio y condenado por el delito de estafa, así que tuvo que cumplir una sentencia en la penitenciaría que el mismo levantó.

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8. Gustavo III. Fue rey de Suecia a mediados del siglo XVIII y al igual que muchas personas, detestaba y no podía probar ni una sola gota de café, pues tenía la firme creencia de que se trataba de una bebida mortal.

Para comprobar su teoría, se le ocurrió ordenar que un preso condenado a muerte se le ejecutara de manera lenta, obligándole a tomar 12 tazas diarias de dicho líquido, mientras que un grupo de médicos irían registrando el deterioro del físico.

Gustavo III no pudo conocer el resultado de tan extraña creencia, pues murió una década después, al igual que los doctores. El único que vivió fue el reo, quien terminó siendo indultado.

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9. Rutherford Hayes. Esta persona era uno de los directores principales de la compañía telegráfica Western Union. En 1876, recibió la visita de Alexander Graham Bell, quien se entrevistó con él con la intención de convencerle de la utilidad de su nuevo invento, el teléfono, y así venderle la patente.

"Su invento parece interesante pero sinceramente, no acabo de verle su utilidad práctica", le comentó Hayes en aquella ocasión. Seguro que tiempo después, se sintió más que arrepentido de haber hecho semejante desplante.

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10. Theodor von Bischoff. Fue un biólogo y anatomista alemán de finales del siglo XIX. Un día se le ocurrió estudiar las diferencias entre el cerebro masculino y femenino; al concluir este trabajo, encontró que el de los varones pesaba un kilo 350 gramos, mientras que el de las mujeres un kilo 250 gramos, concluyendo que el género masculino era superior intelectualmente al femenino. La realidad es que esta diferencia no tiene relación alguna con la capacidad intelectual de las personas.

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