Las famosas son sexys en la calle pero conservadoras en la casa - Lea Noticias

Las famosas son sexys en la calle pero conservadoras en la casa

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Son jóvenes, independientes, tienen carreras de éxito y ganan grandes cantidades de dinero, pero cuando llegan a casa prefieren someterse a los «dictados» de los hombres. Y es que ahora, lo que se lleva entre las famosas, es ser sumisa.

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No importa que hayan tenido que luchar contra un mundo dominado por los hombres, que hayan sufrido para abrirse camino en una industria machista, que se hayan visto obligadas a demostrar el doble por su condición de mujer, todo eso a las famosas de hoy en día les da igual. Algunas incluso prefieren dedicar su vida a sus parejas y abandonar su carrera. Eso es lo que hizo la presentadora Sonia Ferrer (36)cuando, en pleno auge de su popularidad tras ser la cara visible del programa ‘Gente’ durante años,optó por abandonarlo todo y encerrarse en su casa a criar niños. Ferrer vio su futuro muy asegurado al lado del cirujano Marco Vricella y pensó, ¿para qué trabajar cuando una puede ser señora de su casa? Y eso hizo. Pero la presentadora no es la única que ha decidido unirse a la religión de las sumisas.

Lourdes Montes, flamante nueva esposa de Fran Rivera,declaraba hace escasas semanas que no se imaginaba que estar casada iba a ser tan maravilloso «aunque Fran no hace absolutamente nada en casa». Lourdes se siente superfeliz y no le importa tener que encargarse de todas las tareas del hogar mientras el ex torero se sienta el sillón y cambia de canal. Pero no solo eso.Antes de conocer a Fran, Lourdes ejercía como abogado en el despacho Rojas Marcos y preparaba oposiciones para la Junta de Andalucía. Comentaba que le gustaba más el trabajo de despacho que acudir a los tribunales a defender causas. Pero la dedicación le duró poco. En cuando Fran le propuso matrimonio, abandonó el despacho, las oposiciones y se entregó al futuro que siempre había soñado: «Casarme por la iglesia y tener dos o tres niños». Todo un ejemplo para las nuevas generación.

Y es que tener un marido es algo muy importante para una famosa. Y más si el marido tiene una buena posición, un buen sueldo y un buen porte. Eso debió pensar la modelo Carla Bruni cuando conoció al ex presidente Nicolás Sarkozy. Bruni podía presumir de una vida intensa -fue una de las modelos mejor pagadas de los 90, trabajó con los principales fotógrafos, desfiló en las mejores pasarelas, alternó con las ‘celebrities’ más importantes del planeta, tuvo un romance con Mick Jagger y dio la vuelta al mundo en infinitas ocasiones-, pero en cuanto Saroky le guiñó un ojo desde la puerta del Palacio del Elíseo, lo tuvo claro. Dejó su vida pública, su trabajo como modelo, sus discos y se dedicó a ejercer de «señora de»,cambiando la ‘liberté’, ‘égalité’ y ‘fraternité’ por la sumisión. «Soy burguesa. Me encanta la vida de familia, hacer todos los días lo mismo. Adoro tener ahora un marido».

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No importa que hablemos de famosas locales o de estrellas internacionales, la sumisión está cada vez más presente. La modelo Miranda Kerr, la segunda mejor pagada del mundo, con unos ingresos superiores a siete millones de dólares, prefería que su novio Orlando Bloom fuera el que llevara las riendas de la relación. «Soy un poco tradicional y creo que es importante dejar que el hombre sea el hombre», comentó la modelo. «Quizá soy demasiado conservadora, pero los hombres sienten que es importante que les pidas ayuda, en lugar de que piensen de que puedes hacer las cosas por ti misma». Kerr no solo triunfa en una profesión donde todo el interés se centra en el físico, sino que, además, cree que es mejor parecer tonta para que los hombres no se sientan amenazados.Un modelo de comportamiento que parece más propicio de la literatura de siglos pasados que de una mujer de 30 años.

En el mismo sentido se ha manifestado recientemente Lady Gaga. La excéntrica cantante que tanto se preocupa por su imagen y por evidenciar que se trata de una artista especial, declaró en relación a su novio Taylor Kinney -con quien mantiene una relación desde hace dos años-, que «él está al cargo de todo. Tiene mucho trabajo y está muy ocupado.Cuando estoy en casa, me pongo cómoda y le hago la comida.Yo también estoy ocupada todo el día, y lo último que me apetece cuando llego a casa es decirle lo que tiene que hacer».

Y remató dando una consigna muy alejada de ese papel de mujer fuerte del que tanto presume: «Mujeres que me estáis escuchando, decirle a los hombres lo que deben hacer no es bueno para las relaciones, mejor hacedlo vosotras». Aunque tampoco debería extrañarnos tanto, teniendo en cuenta que en su último ‘single’ la neoyorquina canta «Quiero ser la mujer debajo de ti» -en el anterior alentaba a los hombres a que hicieran lo que quisieran con su cuerpo-. Cabría preguntarse qué opina su amiga, la artista Marina Abramovic, una de la voces que más ha criticado los roles de hombres y mujeres en la sociedad, y a quién Gaga parece considerar su gurú espiritual.

Piqué, un conservador

Pero si ha habido un caso llamativo en los últimos tiempos es el de Shakira.La cantante colombiana, conocida por apoyar el trabajo de las ONGs y luchar contra cualquier caso de injusticia social, ha sido la primera en subirse al carro de la sumisión. Shakira ha pasado de dedicar sus discos a la lucha de las mujeres -«vivimos en una sociedad que reprime los sueños del subconsciente de las mujeres», declaraba cuando publicó su disco Loba-, a dejar su destino en las manos de Gerard Piqué, su joven, rico y flamante novio. «Gerard no me deja hacer vídeos con hombres, es una persona muy conservadora.Te impresionaría porque es muy joven y ya sabemos cómo son las nuevas generaciones, pero la verdad es que sí, es muy conservador», comenta sin ningún tipo de vergüenza la cantante.

¿Qué le pasará por la cabeza a la pobre Shakira? ¿Dónde ha quedado la independencia de una de las estrellas más exitosas del momento? Pero no contento con prohibirle que haga vídeos con hombres, Piqué también tiene que dar el visto bueno al resto de vídeos. Antes de grabar el clip de Can’t Remember to Forget You, donde comparte plano y cama con Rihanna, también tuvo que pedirle permiso para no herir su susceptibilidad. Y es que como ella misma declara, «Piqué es celoso y territorial».

[Fuente: elmundo.es]

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