Mar de leva: «Los silencios en política» Por @jdsolorzano

Jose Dionisio Solórzano @jdsolorzano«Lo más importante de la comunicación es escuchar lo que no se dice» Peter Drucker. El silencio en las comunicaciones políticas es muy importante.

¿Qué callan los políticos? ¿Por qué no toman posición sobre algún tema en particular?

En ocasiones muchos políticos prefieren no abordar un asunto determinando, mostrándose incómodos cuando, durante una entrevista, foro o asamblea, son abordados sobre el mismo.

En muchas oportunidades lo que callas dice más de ti que lo que dices.

Por ejemplo recientemente en Venezuela luego del encarcelamiento del dirigente político de la oposición Leopoldo López, el silencio que por días mantuvo el excandidato presidencial de quienes se oponen al régimen, Henrique Capriles Radonski, dejó entrever que las relaciones no estaban bien entre ambos actores públicos.

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Richard Nixón, por su parte, fue obstinado en mantener en silencio cierta información sobre el caso Watergate.

¡Entonces!  Los analistas de campaña quienes se agrupan en lo que suele denominarse el “cuatro de guerra”, que estudian los movimientos de los adversarios, deben detectar qué temas el rival esquiva o suele envolver en retórica para hablar mucho y decir poco.

Encontraremos más información en los silencios de un político que en mil discursos pronunciados.

La palabra es un arma infalible en el debate político, no obstante el silencio puede ser una bomba atómica si cualquiera de los sectores en pugna lo saben emplear para su provecho.

La asesora en comunicaciones, Ángela Paloma Martín, en su trabajo: “El Silencio como Estrategia Política” concluye aseverando que:

“El silencio como estrategia política depende del contexto, del partido, del líder, de la situación de que se parte y también del clima en el que se actúe. Pero el silencio como estrategia sólo tiene un fin único, un único objetivo: que quien lo emplee, sea quien sea quien lo haga, le beneficie”

Los dirigentes públicos que se niegan a tratar un tema puntual son rápidamente abordados por las inquisitorias lucubraciones de los periodistas y opinadores de oficio que comienzan a estructurar conjeturas sobre la falta de posición oficial.

¿Qué pasa si callamos sobre un tema y amigos de la campaña inician un proceso de divulgación de contenido respondiendo a ese silencio creando una matriz pública que beneficie al candidato? Si la estrategia y táctica de campaña está bien trazada, un silencio puede convertirse en un mecanismo de reafirmación de un tema ubicado ya en la psiquis de los electores.

De allí se puede desprender una de tantas características positivas del silencio.

Si por el contrario no poseemos una clara estrategia comunicacional y el silencio es aprovechado por el rival para posicionar una explicación ventajosa para él entonces sencillamente estamos en problemas.

En el portal www.importancia.org se afirma que el silencio dentro de las obras dramáticas como también en la comunicación diaria posee un impacto significativo.

Un profundo silencio o pausas entre las palabras puede tener mucha más significación que los mismos momentos en los que se está hablando. Un actor en plena escena puede dejar en suspenso a la audiencia gracias a un medido silencio, ¿y los políticos no son en cierto modo actores en el escenario de la realidad pública?

Como el buen actor el buen político, siendo comunicador, puede emplear el silencio a su provecho, aunque siempre debe tener presente que es un cuchillo afilado y con doble filo.

Por José Dionisio Solórzano

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