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Mitos y verdades sobre la alimentación infantil

Son numerosas las creencias erróneas en alimentación, y todavía más las que conciernen al niño, al adolescente, y a la prevención de la obesidad en estas etapas de la vida. Conscientes de esto, Gloria Cabezuelo y Pedro Frontera, dos pediatras del Hospital de la Fe de Valencia con un especial interés en el campo de la nutrición escribieron «Enséñame a comer» (EDAF), obra en la que hacen un repaso a algunas de las más frecuentes:

1. Las vitaminas abren el apetito y engordan. Las vitaminas son totalmente necesarias y su carencia provoca enfermedades graves. Las vitaminas naturales contenidas en los alimentos no tienen ningún valor calórico, por lo que es imposible que engorden, y además no abren el apetito. Es preferible tomar las vitaminas naturales de los alimentos y no los preparados farmacéuticos, que pueden ser excesivos y perjudiciales.

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2. La pasta engorda mucho. La pasta es un alimento sano y necesario, que aporta hidratos de carbono y que debe tomarse con frecuencia y en buena cantidad. Eso sí, debe evitarse el añadido de salas muy calóricas como las que tienen nata líquida o queso en excesiva proporción, que son las que le pueden aumentar mucho el valor calórico.

3. Beber mucho agua engorda. El agua no tiene ninguna caloría, por lo que es imposible que engorde. Es totalmente necesaria y debe beberse en gran cantidad, siempre potable. Lo que sí engorda son las bebidas azucaradas, refrescos y colas, que deben evitarse totalmente.

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4. El pan integral y los cereales integrales no engordan. El pan y los cereales integrales tienen prácticamente el mismo valor calórico que los no integrales, por lo que engordan de manera similar. Su ventaja es que tienen más fibra dietética y por tanto son más saludables, sobre todo para las personas con problemas de estreñimiento. En cambio, son mucho menos sabrosos y no les gustan a muchos niños. No se les debe obligar a tomarlos si no los quieren.

5. Los aceites de soja y de girasol son más sanos que el de oliva. Los aceites de soja y de girasol son también saludables, como el de oliva, pero no lo superan en cualidades nutritivas. Es preferible utilizar siempre el de oliva, que es el único que tiene ácido oléico pero, si esto no es posible, también se puede alternar con los de soja y de girasol. todos tienen exactamente el mismo valor calórico, 90 kcal por cada cucharada de 10 ml.

6. El deporte y el ejercicio físico dan más hambre, y se gana tanto como se pierde. El ejercicio físico moderado y regular (no el extenuante y de competición) es bueno y saludable por sí mismo y no porque se gane o se pierda peso. Efectivamente, después del deporte, se abre el apetito, pero si la alimentación es adecuada no hay ningún problema.

7. Las patatas engordan mucho. Efectivamente, engordan mucho y no son saludables las patatas fritas (de 450 a 500 kcal por cada 100 gramos). En cambio, las patatas cocidas y asadas son un excelente alimento, con 6 a 6 veces menos de valor calórico (80 kcal. por cada 100 gr.), por lo que es difícil que engorden.

8. Algunas frutas, como el plátano y las uvas, engordan mucho. El plátano y las uvas son casi el doble de calóricas (83 y 62 kcal. por cada 100 gr. respectivamente) que otras frutas, como la naranja, la pera y la manzana (35, 40 y 45 kcal por cada 100 gramos, respectivamente), pero pueden tomarse de postre sin limitación alguna ya que no pueden ni compararse a una porción de tarta que, además de poco saludable, tiene 350 kcal. Hay que varias todas las frutas y tomar preferentemente las de temporada.

9. La leche de almendras le va muy bien al niño. las leches vegetales tienen muy pocos nutrientes y no se deben dar a los niños normales como sustitutos de la leche de vaca, a no ser por indicación médica en casos de alergia y siempre durante el menor tiempo posible.

10. El niño toma golosinas, pero solo por la tarde, no le van a hacer daño. Se debe educar al niño para que no tome nada de dulces ni golosinas, ya que producen el hábito o adicción al sabor dulce, es decir, una vez que se comienza es probable que no pueda dejar de tomarlos durante toda su vida, con importantes repercusiones para su salud.

Fuente [Abc.es]

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