“Negación: Error comunicacional” por José Dionisio Solórzano

La patología psicológica, pero también sociológica, de la negación de la realidad personal como colectiva, es un síntoma normal de la desgracia social.

Uno de los primeros pasos en el tema de la proyección de imagen pública es conocer nuestras fallas y condiciones negativas, es saberse débil en las zonas o detalles que la opinión juzga así, pero al conocer esta valiosa información el dirigente y/o líder se niega aceptar su "verdad" entonces se caerá en un proceso de auto-negación lo que enrarecerá cualquiera proceso de campaña que se emprenda.

Las herramientas de opinión pública, como encuestas o focus groups, son necesarios para conocer no sólo las inclinaciones de la opinión pública sino para también conocer al detalle la percepción propia en el ambiente colectivo. Si un determinado candidato o comando de campaña conoce cual son sus puntos débiles y no los protege o trata de cambiarlos entonces siempre será vulnerable en los procesos de "guerras políticas".

En la comunicación organizacional o política el conocimiento es vital para planificar las estrategias, para estructurar los planes de acción y proyección de imagen, si se obvian las informaciones precisas de qué estamos comunicando y cómo lo estamos haciendo, si desechamos las recomendaciones que nos transmiten los estudios de campo, entonces le auguramos una derrota estrepitosa en las urnas electorales.

Negar nuestra realidad, rechazar la concepción del entorno con relación a nuestros mensajes e imagen personal es sinónimo, en léxico petkoffiano parafraseado, de que estamos mal pero vamos peor. Un líder que se jacte de ello debe escuchar su "corazón", pero también debe entender e oír las advertencias que se le hacen con relación a los caminos o inclinaciones indebidas.

La negación es un error personal, es un tropiezo del camino espiritual, pero en el tema que nos compete en este artículo es una equivocación comunicacional de gigantescas proporciones.

Nuestra recomendación radica en siempre mantenerse en sintonía con los públicos, de estar al lado de las necesidades de la gente, pero de no obviar las recomendaciones con relación a las decisiones incorrectas o pasos erróneos.

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