Diez películas en las que nos engañaron como niños de pecho

Para muchos guionistas, directores y productores de cine, realizar una película basada en hechos reales, resulta ser muy atractivo. Los altos ingresos en taquilla comprueban que una película que narra este tipo de historias, llama más la atención del público, sobretodo cuando se trata de grandes producciones.

Sin embargo, a veces la historia real no puede contarse como tal en la pantalla grande, ya sea por cuestiones de ritmo, porque la historia real se considere aburrida, porque los escenarios y el vestuario original no fueron tan atractivos para un público contemporáneo, o incluso porque los personajes históricos no fueron tan “heroicos” como se creía, una imagen que no se puede hacer pública tratándose de un héroe nacional que ha sido venerado durante años.

Son varios los ejemplos de cintas que han tenido éxito gracias a que se cambiaron los hechos reales, pues en su mayoría son cambios que le dan toques de emoción, belleza o mayor valor a la historia.
Los sitios blogdecine.com, movies.yahoo.com y humorporhoras.com, publicaron una lista de este tipo de cintas cinematográficas, de las cuales en De10.mx hemos hecho una selección para presentarte las 10 películas que cuentan mentiras sobre la historia.

“Maria Antonieta”. En la película se narra cómo María, interpretada por Kirsten Dunst, y Luis, interpretado por Jason Schwartzman, tienen dificultades para tener un hijo.

Si bien el problema planteado en la cinta es que Luis tiene temor al sexo, en la vida real, la pareja de María padecía de fimosis, una enfermedad que provoca que el prepucio del pene no pueda retraerse y que se solucionó al someterse a una cirugía, por lo que al final la pareja sí pudo tener hijos.

El cambio realizado a la historia fue interesante, pues seguramente no hubiera sido tan entretenido ver a los personajes discutir sobre la enfermedad y mucho menos ver, por varios minutos, el proceso quirúrgico utilizado en el siglo XVIII para retirar la piel sobrante.

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“Corazón Valiente”. La cinta cuenta la historia de William Wallace, un héroe nacional escocés al que le da vida el actor Mel Gibson. Y justo con la intención de hacer que la película se convirtiera en un ícono nacionalista, se llenó de elementos que si bien sí identifican al país, no van de acuerdo a lo vivido en esa época.

Un ejemplo de ello es que las faldas no se usaron en Escocia hasta unos 300 años después de los días en que Wallace vivía; pero el cambio más grande fue que en la cinta se cuenta cómo tras la batalla de Falkirk, Wallace sedujo a la esposa del rey Eduardo I, Isabel de Francia, y que el fruto de  esa relación había sido Eduardo II. Sin embargo, en la historia real se menciona que Eduardo II nació en 1307, dos años después de que William Walace muriera.

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“300”. Esta película muestra la lucha, la defensa por la democracia y la lealtad a la patria que tenían los guerreros de Esparta, sin embargo hay varios detalles que no tuvieron lugar en la historial real de los espartanos, pues historiadores aseguran que Esparta era una monarquía militar y no una democracia, además de que colectivamente eran propietarios de esclavos, los cuales formaban más del tercio de su población.

Otros cambios en la forma de narrar la historia espartana son prácticamente estéticos, pues pretenden mostrar a los guerreros como seres humanos más fuertes de lo común, al no vestirlos con armaduras para la guerra. También se puede decir lo mismo sobre las bestias que aparecen en las batallas o sobre Jerjes, el rey persa de gran altura.

Hay que reconocer que la película fue basada en un cómic, que en todo caso, fue en dicha historieta donde se hicieron todas las modificaciones a la historia real.

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“10000 A.C”. Este largometraje, dirigido por Roland Emmerich, muestra varios errores históricos en su trama. Uno de ellos son los mamuts lanudos, los cuales en la cinta eran utilizados para construir las pirámides, pues no existían. Además, en caso de que los mamuts lanudos sí hubieran existido, no se han encontrado restos de ninguno en el desierto.

Otro dato que no se puede dejar pasar de largo, es que las pirámides de Egipto no existieron hasta el año 2500 a. C. aproximadamente. Pero hay que aceptar que la película muestra escenas más emocionantes con todos estos elementos, aunque no sean congruentes con la realidad de la historia.

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“El último Samurai”. Aunque la trama de la película está basada en la historia real, pues los japoneses del síglo XIX sí llegaron a contratar a asesores extranjeros para modernizar su ejército, en realidad las contrataciones eran de de franceses y no de americanos.

Otro punto es que, considerando la disciplina de los guerreros samurai, difícilmente hubieran aceptado los consejos de un veterano de guerra con problemas de alcoholismo y cabello largo. Y mucho menos le hubieran permitido portar y utilizar una espada samurai.

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“2001: Una odisea en el espacio”. Esta cinta es un claro ejemplo de que en el cine, en algunas ocasiones, es mejor contar mentiras sobre la realidad. De acuerdo con la película, para el año 2001 debimos tener viajes tripulados a Júpiter, batallas con computadoras pensantes y un significativo salto en la evolución humana.

En vez de eso, al 2011, tenemos cuando mucho la estación espacial, el sistema operativo Windows con los mismos problemas de seguridad y una humanidad donde muchos de sus ejemplares parecen estar más en retroceso que en evolución.

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“Memorias de una Geisha”. Aunque la película está basada en una de las novelas más vendidas, no pudieron evitar hacer adiciones estéticas para que en la pantalla fuera más atractiva.
Un ejemplo de ello es que en la escena donde Sayuri cautiva a los clientes Gion con sus habilidades de baile, la rutina en la que la bailarina usa zapatos de plataforma, nieve artificial y luz estroboscópica, parece más un espectáculo de club nocturno que cualquier cosa que se parezca a un ritual tradicional japonés previo a la Segunda Guerra Mundial.

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“Gladiador”. El emperador Cómodo no era tan dramático y quejumbroso como se muestra en la película, aunque sí era un hombre violento y alcohólico. A diferencia de lo que se menciona en la cinta, él gobernó hábilmente durante más de una década y no fue él quien mató a su padre Marco Aurelio, pues en realidad murió de varicela.

Otra cosa que es mentira en la cinta, es que murió en la arena de gladiadores, pues en realidad, fue asesinado en su tina.

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“Apocalypto”. Al estrenarse esta película, mucho se habló de la falta de apego a la realidad histórica maya, y para muchos antropólogos resultó ser un insulto a tantos años de estudio.

Si bien los mayas practicaban sacrificios humanos, no eran una cultura tan primitiva como se muestra en la cinta, pues en realidad eran parte de una civilización compleja. Además, los sacrificios no los hacían al dios del sol, Kukulkan, y bien se sabe que los conquistadores no llegaron siendo unos salvadores, como se muestra al final de la cinta, pues falta contar el resto de la historia.

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“El patriota”. El personaje histórico de la guerra de la revolución Francis Marion, en el que se basa el personaje que interpreta Mel Gibson, no era un hombre de familia con una gran visión como se muestra en la película. En realidad fue un propietario de esclavos que no contrajo matrimonio con su prima hasta que acabó la guerra.

Los historiadores también comentan que él participo activamente en la persecución y asesinato de nativos Cherokees. Esto sin dejar de mencionar que la batalla de Guilford Court House, donde en la cinta se ve que vence al rival británico, en realidad, fueron los norteamericanos quienes perdieron.

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de10.com.mx

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