¿Por qué seguimos comiendo basura? por @KaremAlmeira - LeaNoticias.com

¿Por qué seguimos comiendo basura? por @KaremAlmeira

La comida “rápida” no es más barata que la comida de verdad. Una bolsita de papas fritas cuesta, en dinero, tanto como un kilo de verduras frescas. Entonces, ¿cuáles son las razones por las que nos seguimos “atiborrando” de montones de grasa sobresaturada, sal y químicos?

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1. ¿Conveniencia o facilismo? Hay un promedio de veinte lugares o carritos ambulantes de comida chatarra por cada supermercado. No importa en cual dirección vaya tu mirada, siempre habrá comida rápida a tu alcance. No siempre lo que es fácil es lo que conviene, irónicamente, tratamos de ganar tiempo perdiendo salud.

2. Publicidad. Las grandes industrias de comida híper procesada invierten fuertes cantidades de dinero en marketing y publicidad para que pongas su producto en tu tenedor, o en tus dedos. Una vez allí, comerás para luego sentirte culpable ¿Has pasado un día sin ver esos sugerentes anuncios?

3. Adicción. la ingeniería detrás de esta industria, hace que sea prácticamente adictiva. Un estudio realizado en 2009 por el Instituto Scripps de Investigación, indica que el consumo excesivo de comida rápida "dispara la adicción con respuestas neuro-adictivas" en el cerebro que dificultan la liberación de la dopamina. En otras palabras, mientras más la comemos, más la necesitamos para darnos placer. El informe sugiere que éstos son los mecanismos que subyacen en la drogadicción y la obesidad.

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4. Una cuestión cultural. Una de las razones de por qué la comida rápida es un elemento básico de la dieta de demasiadas personas, es que nuestra cultura equipara cocinar con trabajo. Encender la hornilla, cortar verduras, batir huevos, lavar los platos y limpiar, ¡Uff! Demasiado esfuerzo si se compara con la facilidad con la que se puede llamar y pedir una pizza. Y lo peor es que transmitimos a los niños esa conducta irresponsable: ¡que fastidio cocinar! o si te portas bien, te llevo a comer hamburguesas.

Celebrando la comida real

Disfrutemos el proceso, desde comprar los alimentos, la preparación, hasta sentarnos en la mesa y sentir la satisfacción de comer comida buena para ese cuerpito que Dios nos dio, es el único que tenemos. Deshacerse de malos hábitos profundamente arraigados no es fácil, pero ¿qué nos mataría primero?

 

[Por: Karem Almeira]

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