Primer ministro británico, David Cameron está inconforme con elección del Consejo Europeo

La semana pasada, el Consejo Europeo (los jefes de Estado y de gobierno de los 28 miembros de la Unión Europea [UE]) acordó nominar a Jean-Claude Juncker como presidente de la Comisión Europea. La decisión fue resultado de intensas negociaciones en las que el principal perdedor fue el primer ministro británico, David Cameron.

David Cameron_

Cameron pasó las últimas semanas lanzando amenazas y haciendo pataletas para mostrar su inconformidad con la elección de Juncker, por considerarlo demasiado “europeísta”. Al principio creyó contar con el apoyo de Angela Merkel, pero la realidad de la política interna alemana —donde Merkel gobierna en coalición con el Partido Socialdemócrata— en poco tiempo acabó con su esperanza.

Al final, Juncker salió triunfante después de una votación sin precedente en el Consejo Europeo, en la que Cameron se quedó completamente solo —la compañía del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, no fue buena para su causa—. Esto le complica al primer ministro británico la campaña electoral en su país, ya que los partidos de oposición inmediatamente se burlaron de la humillación que sufrió y resaltaron su incapacidad para negociar con Europa.

Los problemas para Cameron no se quedaron en la nominación de Juncker. De los 26 líderes que votaron por él, no todos lo hicieron de buena gana (incluida Merkel), sino como parte de negociaciones a nivel nacional y europeo con la segunda fuerza política en el Parlamento Europeo (PE), los socialdemócratas.

El acuerdo fue “respetar” el texto del Tratado de la UE que señala que, en la designación del presidente de la comisión se debe “considerar” el resultado de las elecciones al PE, en las que efectivamente los demócratas cristianos obtuvieron la mayoría.

A cambio, el martes los socialdemócratas se quedaron con la presidencia del parlamento después de que Martin Schulzobtuvo 409 de los 612 votos válidos emitidos.

Ahí no termina la negociación. Schulz ocupará el puesto por dos años y medio, hasta enero de 2017, cuando lo relevará un miembro del Partido Popular Europeo. Todo como parte de la estrategia para evitar que los partidos euroescépticos influyan demasiado en la política europea.

¿El problema para Cameron? La intención de Schulz de lograr que el parlamento obtenga más poderes dentro de la UE. Esto no quiere decir que lo va a lograr, pero sí puede dificultar el objetivo del propio Cameron de devolver poderes de la Unión a los Estados.

Aunque —como un guiño a Cameron para no alienarlo más de la Unión— dentro de las prioridades de la UE para los próximos cinco años adoptadas en la “Agenda Estratégica”, el Consejo Europeo incluyó que “la Unión debería actuar sólo cuando los Estados en conjunto puedan alcanzar mejores resultados que actuando solos”, esto no garantiza que vaya a ocurrir.

El éxito de Cameron dependerá una vez más de las fuerzas políticas al interior de los Estados y de la posición relativa de los líderes europeos respecto de sus homólogos.

La lista de problemas para Cameron continúa. Los británicos todavía tienen tres oportunidades para perder más influencia en Europa. En los próximos meses se decidirá quiénes ocuparán los demás puestos políticos importantes en la UE: presidente del Consejo Europeo, Alto Representante para la Política Exterior y presidente del Eurogrupo. En ninguno de los tres casos suena por el momento el nombre de algún británico.

Como siempre, las negociaciones en Europa continuarán.Cameron haría bien en suavizar su tono para no quedarse fuera de la toma de decisiones; los demás europeos también tienen que cuidarse para no empujar a los británicos fuera de la Unión.

Fuente [Excelsior.com]

Contenido Relacionado