Relaciones conflictivas madre-hija: ¿Cuándo pedir ayuda? - LeaNoticias.com

Relaciones conflictivas madre-hija: ¿Cuándo pedir ayuda?

Los lazos que se establecen entre madres e hijas son de los más fuertes y hermosos que puedan existir. Esto no quiere decir que en él no existan conflictos, los cuales suelen ser parte necesaria del crecimiento de ambas partes como seres humanos de bien y afecto.

madre hija

Pero, en ocasiones, este vínculo puede verse seriamente amenazado por las más variadas situaciones, sentimientos y conductas que pueden hacer que en el hogar las cosas se pongan verdaderamente difíciles y se ingrese en un círculo de malestar y maltrato difícil de romper. Al suceder esto cabe preguntarse: ¿es necesario pedir ayuda?

Un ejemplo de esto es lo experimentado por Pamela y London, madre e hija han llegado a un punto de tensión tal que su convivencia se ha tornado imposible. El problema detonante radica en que Pamela desea controlar obsesivamente todo lo que su hija hace, desde la ropa que usa hasta los alimentos que come. Esta situación insostenible tuvo como corolario el que la joven London, de tan sólo 15 años, pensara seriamente en abandonar el hogar para vivir con una tía. Pamela entendió que esa era una razón de sobra para pedir ayuda a la terapeuta Pamela Thomson, con quien pudieron identificar los núcleos de sus dificultades para poder trabajarlos en conjunto.

Errores comunes dentro de relaciones conflictivas

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La esperanza: Sí, leíste bien. Según Thomson, uno de los errores más comunes es esperar que la otra persona simplemente cambie. Para que esto ocurre, al menos en una pequeña parte, se debe trabajar arduamente. Las terapias familiares ahondan en esto, intentando que cada parte logre entender cómo su conducta afecta la vida de la otra para visualizar su magnitud y mejorar el impacto.

El no expresar emocionalmente los sentimientos: La comunicación es un pilar fundamental en las relaciones, sean del tipo que sean, por lo cual es una buena idea que un profesional ayude en este sentido. Hablar del problema es el primer paso para resolverlo.

La no aceptación: Por parte de las madres, esto suele implicar el ver siempre a sus hijas como niñas pequeñas; por el de las hijas, no aceptar que las madres no son esos seres idealizados que se pensaba en la niñez, sino mujeres que hacen su mejor esfuerzo, más allá de que el mismo no siempre de buenos resultados. Cada persona es única y es necesario abrirse a ella para poder apreciarla como realmente es.

Fuente [discoverymujer.com]

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