Reunión histórica de Barack Obama y Raúl Castro en la Cumbre de Panamá

Al fin se han reunido y lo han hecho sentados. No ha sido un encuentro en el pasillo, sino que Barack Obama y Raúl Castro han entrado en una pequeña sala del centro de Convenciones de Panamá, sede de la Cumbre de las Américas, y han tomado asiento en sillas próximas. La Casa Blanca ha dicho que el formato ha sido el mismo que el que se hubiera producido en la Sala Oval.

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«Obviamente es un encuentro histórico», ha comentado Obama para romper el hielo de la conversación. Un sonriente Castro ha pedido calma en el diálogo abierto: «Estamos dispuestos a hablar de todo, pero necesitamos ser pacientes, muy pacientes», ha advertido. Los dos mandatarios han confirmado su deseo de poder reabrir las embajadas en La Habana y Washington cuanto antes.

El primero en hablar ha sido el presidente estadounidense, quien ha reconocido que la historia entre sus dos países ha sido «complicada». Obama ha comentado, de acuerdo con la versión facilitada por la casa Blanca, que tras más de cincuenta años de ruptura de relaciones sin lograr cambios en la isla «es el momento de que Estados Unidos trate algo nuevo». «Estamos en disposición de ir adelante», ha añadido, aduciendo que la mayoría de estadounidenses y de cubanos está de acuerdo con el proceso emprendido.

Obama ha reconocido que va a haber «profundas y significativas»diferencias entre ambos países en ese proceso. Advirtió que Washington seguirá pronunciándose sobre el respeto de los derechos humanos, del mismo modo que Cuba manifestará discrepancias sobre políticas de EE.UU., tal como momentos antes había hecho Castro en su intervención ante el plenario de la Cumbre de las Américas, al que asistían los 35 países del continente. Castro acogió esa referencia con una sonrisa.

Tras las palabras de Obama ambos se han levantado y se han estrechado la mano. Luego han vuelto a sentarse y Castro ha pasado a hablar. Ha asegurado estar de acuerdo con todo lo que el presidente norteamericano le había trasladado. Así, ha coincidido en que seguirá habiendo diferencias entre Washington y La Habana, pero estas pueden existir si se expresan «con respeto a las ideas de los otros».

«Estamos dispuestos a discutirlo todo, pero necesitamos ser pacientes, muy pacientes. Podemos discrepar hoy en algo sobre lo que podemos estar de acuerdo mañana», ha declarado. Al terminar sus palabras, se pusieron de pie de nuevo y se volvieron a estrechar las manos.

Fuente [Abc.es]

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