Tips para sobrevivir a tu hijo adolescente sin que te salgan canas verdes - LeaNoticias.com

Tips para sobrevivir a tu hijo adolescente sin que te salgan canas verdes

¿Estoy cumpliendo bien mi rol como padre o madre?, ¿he sido muy fuerte al momento de reprenderlo o reprenderla?, ¿debo ser más permisivo y comprarle todo lo que me pida?, ¿converso con mi hijo o hija sobre los riesgos de los diferentes vicios?… Son muchas las preguntas que nos planteamos cuando estamos a cargo de la educación de un hijo adolescente y el reto, como cualquier otro en un mundo cada vez más peligroso y vulnerable, no es cualquier cosa.

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Aprende a lidiar con tu hijo adolescente

La adolescencia suele ser una etapa en la vida de los seres humanos, en la que se manifiestan emociones encontradas que generan discrepancias entre padres e hijos. En la mayoría de los casos, los adultos tratamos de evitar que los más jóvenes se vean afectados por los problemas “típicos” de la edad, pero siempre existen variables que no podemos controlar y riesgos que debemos asumir.

Los padres cometemos el error de querer llevar la crianza de nuestros hijos tal como lo hicieron nuestros padres con nosotros mismos; olvidando que nos encontramos en épocas distintas, en las que hemos sido testigos de muchos avances científicos y tecnológicos.

El progreso de las sociedades trae consigo consecuencias tanto positivas como negativas, y en el caso de las nuevas tecnologías depende de los padres, y la educación que sean capaces de transmitirles; que sea provechadas para su beneficio, evitando riesgos innecesarios de seguridad personal.

No debemos olvidar que un adolescente está enfrentando cambios físicos, emocionales y psicológicos. En esta dinámica muchas veces se ven influenciados por sus compañeros de clase y amigos y pueden sentirse afectados cuando comienzan a tener cambios en su aspecto corporal y los demás se burlan de ellos al verlos transformarse en el camino hacia el desarrollo físico propio de la adultez.

Antes de reaccionar impulsivamente, recordemos que como consecuencia de las diferentes presiones y cambios hormonales a los que están sometidos, nuestros hijos pueden encontrarse de mal humor, inquietos, ansiosos o hasta depresivos, en algunas ocasiones.

Nunca está de más informarse a través de lecturas especializadas y experiencias de otros padres que hayan pasado por la misma situación para enfrentar esta etapa tan dura de la crianza de los hijos que puede desencadenar discusiones y peleas cuyas cicatrices acompañarán a todo el núcleo familiar por muchos años.

Es normal que los padres nos sentimos aislados de nuestros hijos y hasta rechazados por ellos, puesto que a esta edad comienzan a sentirse independientes y prefieren relacionarse más con sus amistades, bien sea personalmente o por algún medio electrónico. Además, suelen tener extensas conversaciones para organizar reuniones entre ellos mismos.

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Muchas veces cometemos el grave error de querer trabajar horas extras para poder complacer la demanda de los lujos exigidos por nuestros hijos. Mientras tanto, los abandonamos con respecto a su crianza y educación, lo que representa para ellos la oportunidad de buscar nuevos entretenimientos, como los diferentes dispositivos electrónicos, por medio de los cuales conocen nuevas amistades, quienes podrían resultar peligrosas.

Tanto las hembras como los varones comienzan a sentir interés por el sexo opuesto para establecer relaciones sentimentales, las cuales deben ser bien orientadas por los padres, puesto que pueden traer graves consecuencias negativas para toda la vida, tal es el caso de las infecciones de transmisión sexual o un embarazo no deseado.

Estas nuevas relaciones interpersonales también los pueden inducir a conocer vicios como el alcohol o las drogas, con terribles consecuencias como la bulimia nerviosa, anorexia, sectas, depresión, trastornos emocionales e incluso accidentes de tránsito.

Para sobrellevar la situación, contribuir al bienestar emocional de los adolescentes y forjar en ellos un carácter positivo enmarcado en valores y respeto por todos los miembros de la familia; es necesario ofrecerles confianza y una mano amiga que puedan estrechar para hablar, desahogarse y pedir consejo ante los dilemas que comienzan a enfrentar.

Además, nuestro ejemplo y sapiencia debe estar por delante. Al final del camino la adolescencia siempre termina y da paso a la madurez de la adultez. No quiere decir que el trabajo de un padre termine entonces, pero el hijo ya podrá manejar otras herramientas que permitirán, a todos, establecer mejores términos para la convivencia.

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