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Todo lo que necesitas saber acerca de las “alergias”

¿Alguna vez has comenzado a estornudar de forma continua sin alguna razón aparente? ¿O quizás te pones rojo e hinchado al más ligero contacto con algún alimento o químico? Pues muy probablemente sufras de algún tipo de alergia. Las alergias son reacciones exageradas del organismo, propiamente de su sistema inmunológico, que registra como extraña o dañina alguna sustancia que se conoce como alérgeno y que para el resto de las personas es completamente inofensiva. Aunque varían de severidad, en todos los casos son patologías crónicas que aún no tienen solución definitiva; sin embargo, existen tratamientos efectivos y muy rápidos que son capaces de aliviar y mantener bajo control los síntomas que presentan.

alergias

Características

Resfriado

Causa: Virus

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Duración: 7 a 10 días

Frecuencia: Ocasional

Tos: Frecuente

Dolor de garganta: Frecuente

Temperatura corporal: Alta

Estornudos: Frecuentes

Alergia

Causa: Alérgeno

Duración: Minutos a horas

Frecuencia: Recurrente

Tos: Rara vez

Dolor de garganta: Rara vez

Temperatura corporal: Normal

Estornudos: Frecuentes

Lo que se conoce como una reacción alérgica es el desencadenamiento de una serie de síntomas característicos al hecho de que el organismo encuentre como peligroso el contacto con algún alérgeno específico. Esto ocurre en dos fases fundamentales: una primera de sensibilización, en la cual los alérgenos entran al organismo y éste produce anticuerpos de tipo IgE, y una segunda fase en la que se produce la reacción alérgica como resultado del contacto entre el alérgenos y estos nuevos anticuerpos. Esto último provoca la liberación de unas sustancias conocidas como histaminas, que son las causantes de los molestos síntomas.

Síntomas

Las reacciones alérgicas se manifiestan de distintas formas y pueden variar de un individuo a otro. Pero en términos generales, los síntomas más comunes de las alergias pueden resumirse en:

• Rinitis alérgicas, cuando la alergia afecta a la nariz y se presentan síntomas como congestión y secreción nasal, estornudos y picor.

• Conjuntivitis alérgica, cuando se afectan los ojos y se presenta enrojecimiento, lagrimeo, picor e hinchazón.

• Urticaria cuando la afectada es la piel y se presentan síntomas como picor, inflamación, hinchazón y enrojecimiento.

• Asma bronquial cuando se afectan los bronquios y se padece de tos, fatiga y sibilancia en el pecho.

Identifica tu alergia

Las alergias se clasifican en función de los síntomas que se producen o en función de los alérgenos que las provocan. Para el primer caso, las alergias pueden ser respiratorias, en caso de que la persona reaccione con alguna intensidad ante el hecho de que algún alérgeno entre en contacto con su sistema respiratorio provocando tos o estornudo, entre otros síntomas. Las alergias respiratorias pueden provocar desde rinitis hasta asma, afectando en gran medida la calidad de vida de quienes las padecen. Los principales factores que pueden causar este tipo de alergia son el polvo, los animales, algunos hongos o el polen.

Siguiendo la primera clasificación, las alergias también pueden ser de piel, y éstas varían de intensidad y de síntomas dependiendo de cada caso y de los alérgenos que las causan, entre los que pueden estar animales, algunos alimentos, ciertos medicamentos, la picadura de insectos e incluso el sol. Y luego están las alergias oculares, que afectan a cerca de 25% de la población mundial. El polvo, el polen y algunos alimentos son los alérgenos de este tipo de padecimiento que puede generar conjuntivitis y también rinitis de tipo alérgica.

Otros alérgenos

Existen otros alérgenos que pueden causar problemas en algunas personas: el sol, que puede provocar erupciones, quemaduras o cambios en la pigmentación de la piel, el níquel, presente en las monedas, bisuterías, llaves, relojes o algunos utensilios de cocina, puede generar enrojecimiento o picor en la piel, el látex que puede provocar dermatitis, asma o rinoconjuntivitis y el anisakis, que es un parásito que se encuentra frecuentemente en pescados marinos que puede provocar urticaria o problemas digestivos.

Según el alérgeno que la provoque, una alergia puede tener su origen en:

ALIMENTOS: una alergia de este tipo es una reacción a la ingestión, el contacto o la inhalación de un alimento o de uno de sus ingredientes. Los síntomas de este tipo de alergia son claros e inmediatos, pues aparecen entre las dos horas siguientes al contacto con el alérgeno del alimento. La gravedad de las alergias alimentarias depende de la cantidad del alérgeno que se haya ingerido, de la reactividad del órgano que se ve afectado y de la sensibilidad de la persona en cuestión. Los síntomas de este tipo de alergia pueden ser cutáneas, digestivas y respiratorias y en casos severos puede llegarse a anafilaxia (la extensión de la reacción inmunitaria hacia más de un sistema orgánico), requiriendo de la administración de adrenalina para abrir de nuevo las vías respiratorias.

¿Alergia o intolerancia?

Cuando se trata de alimentos, ambas cosas son distintas. La intolerancia es una reacción adversa del metabolismo ante la ingesta de algún alimento o alguno de sus componentes. La alergia es una reacción adversa del sistema inmunológico del organismo ante algún alérgeno presente en la comida.

HUMEDAD, POLEN Y POLVO: en los tres casos se produce rinitis, asma o conjuntivitis como consecuencia del contacto con los ácaros del polvo, con el polen de las flores o con el moho que se forma en sitios desprotegidos de la humedad. Cuando se trata del polvo, los ácaros viven y se desarrollan mejor cuando existen temperaturas elevadas (hasta 30 grados centígrados) y un destacado nivel de humedad en el ambiente.  Muchas veces los síntomas de alergias producidas por estos alérgenos se confunden con los de un resfriado común, pero mejoran tras la toma de algún tratamiento específico.

ANIMALES: la piel y el pelo de los animales son potenciales alérgenos para muchos, sobre todo los domésticos como los gatos y los perros. En algunas personas se manifiestan en síntomas respiratorios y oculares, mientras que en otras las erupciones o los problemas cutáneos se convierten en el problema principal. En casos más graves puede producirse shock anafiláctico debido al paso del alérgeno directamente al sistema circulatorio como consecuencia de mordeduras. Hoy en día se sabe que más de 300 especies de animales son capaces de generar alergias en los seres humanos, sobre todo cuando se está en constante contacto con alguno de ellos.

INSECTOS: las abejas y las avispas son los primeros en la lista de los insectos que pueden causar alergia. Las sustancias tóxicas que entran al organismo como consecuencia de una de sus picadas provocan reacciones alérgicas de diversos tipos como hinchazón, dolor y picor, llegando incluso a extenderse a todo el cuerpo y, en casos más graves, pueden incluso generar la muerte si no se tratan a tiempo.

MEDICAMENTOS: algunos fármacos son potenciales alérgenos, razón por la cual siempre que vamos por vez primera a una consulta médica o cuando ingresamos a algún centro de salud nos preguntan si sabemos que reaccionamos de forma alérgica a alguno de ellos. Este tipo de alergia afecta a casi 5% de la población en el mundo, y los especialistas siempre recomiendan estar muy atentos a cómo reacciona nuestro organismo al ingerir algún medicamento o al aplicar alguno de forma tópica. Los antibióticos, antiinflamatorios, anestésicos, antiepilépticos y los medios de contraste iodados son algunos de los medicamentos que con más frecuencia generan alergias en algunas personas.

Un tratamiento adecuado

En vista de que no existe, hasta el momento, cura definitiva para las alergias, entonces lo primero que debe tomarse en cuenta es su prevención: ante el conocimiento certero o la sospecha de que alguna sustancia, elemento o componente es un potencial alérgeno se debe evitar por completo el contacto con él, su ingesta o su inhalación. Si esto resulta difícil, por el estilo de vida que se lleva o cualquier otra razón, entonces es fundamental acudir a un especialista que pueda orientarnos hacia el tratamiento más efectivo y eficaz que deba tomarse.

Los tratamientos que se recetan para las alergias alivian sus síntomas y mejoran significativamente la calidad de vida de los pacientes, y en algunos casos pueden incluso evitar la muerte si el cuadro alérgico es muy grave. Los principales tratamientos que existen para ello son los antihistamínicos, que actúan como antagonistas de la histamina evitando que se desencadenen los síntomas de prácticamente cualquier tipo de alergia. Luego están los corticoides, que aunque pueden presentar algunos efectos secundarios, son fármacos de acciones antiinflamatorias e inmunosupresoras que ayudan a disminuir las manifestaciones alérgicas.

La alergia de los niños

Los alimentos son los alérgenos más comunes que en los niños desencadenan reacciones de este tipo. La leche, el huevo y los pescados son los más temidos por los padres, sobre todo en edades aún muy tempranas. Desde la gestación es posible evitar que el feto se exponga de forma recurrente a ciertos alérgenos que pueden causar problemas en el futuro, como el cigarro, los animales, algunos alimentos y el uso de antibióticos. Cuando el bebé nazca, es importante mantener su casa aseada, preferiblemente con el uso de aspiradoras para eliminar de forma más efectiva el polvo y los ácaros. Y en lo que a alimentación se refiere, es importante introducir los sólidos solo a partir de los seis meses para ir detectando cualquier reacción adversa. Los huevos y los frutos secos deben introducirse solo desde los dos años de edad, y eso incluye las temidas nueces, que la madre también debe evitar durante la lactancia.

[Fuente: Esteticaysalud.com]

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