“Tres millones por el buche” por @lodicetodo

A pesar de las amenazas a los empleados públicos, la prohibición de participar a los militantes del PSUV y los pronósticos del presidente Hugo Chávez afirmando que no habría primarias porque a última hora los “premajunches” se pondrían de acuerdo para no realizarlas y que de llegarse a realizar no participarían más de 500 mil personas, pero lo que ocurrió el 12 de febrero fue un verdadero Tsunami y salieron a votar más de tres millones de ciudadanos y ciudadanas de todos los sectores, dándole por el propio buche a los habladores de pendejadas.

Esa participación tiene dos lecturas. La primera es que los venezolanos están cansados de estos largos 13 años de un gobierno que además de ineficiente, represivo, excluyente y con un discurso violento, es campeón en materia de corrupción. La segunda es que esos tres millones de venezolanos perdieron el miedo y les importó muy poco o nada, las amenazas que desde las filas chavistas aseguraban que identificarían a los que participaran en las primarias.

El proceso arrancaría a las 8 de la mañana del domingo 12 de febrero, pero en muchos sitios del país empezaron a votar pasada las 10 de la mañana porque los técnicos del CNE que estaban comprometidos a llegar a las 6 am no cumplieron. No podemos afirmar si esto fue un plan previamente elaborado para ver si la gente se fastidiaba y se retiraba sin votar, sin embargo todos se mantuvieron en la fila hasta que les llego el turno.

Igualmente en algunas zonas como San José, La Candelaria y el 23 de enero, que sepamos, se presentaron motorizados encapuchados con cámaras de videos para grabar las filas de personas que esperaban para votar, pero la gente que ya perdió el miedo, decidieron ponerlos en retirada de los centros de votación.

Este proceso calificado como inédito en el mundo, no solo tuvo una participación porcentual extraordinaria que rompió todos los techos históricos de elecciones primarias realizadas en Venezuela y en otros países, sino que en esta oportunidad las llamadas maquinarias partidistas no funcionaron o simplemente los militantes no aceptaron la línea impuesta por los cogollos. Esto es un mensaje para que los partidos políticos como elementos fundamentales para la democracia se revisen y se renueven por la vía de elecciones internas de base, sin que los caudillos decidan con un garrote en la mano quienes son los directivos.

Esa experiencia tan cívica y extraordinaria quedará para la historia, no solo para los venezolanos que la protagonizamos, sino para las futuras generaciones. Fue tan interesante, mientras los demócratas votábamos el 12 de febrero para elegir al candidato que queríamos que nos representara para la presidencia, gobernaciones y alcaldías, ese mismo día y a la misma hora, el jefe de la revolución bolivariana en un desfile militar para celebrar la batalla de la Victoria, designó con el dedo a Rafael Isea para que se postule como aspirante a la reelección en la gobernación de Aragua, mientras que Richard Mardo que será el candidato de la Unidad democrática en esa zona, era electo por los aragüeños en primarias.

Los tres millones de votos en las primarias le dan a Enrique Capriles como candidato de la alternativa democrática, un piso político muy importante para el arranque de la campaña electoral hasta el próximo 7 de octubre, donde sin duda será el ganador y entre todos construiremos el país donde los hijos y los nietos en el futuro no tengan miedo de votar por temor a perder el trabajo, una beca o un cupo para una vivienda.

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