Aprende a reconocer un perfume original y uno “pirata”

Bajo el nombre de este sugerente título, el suplemento SModa del diario español El País recientemente nos ofrecía las herramientas para distinguir un perfume verdadero de uno falso.

Perfumes

En opinión de Fernando Magariños, abogado de la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética de España (Stanpa), la picaresca de algunos vendedores no conoce límites ya que, en ocasiones, llegan a ofrecer las falsificaciones como “perfumes robados” para que el comprador crea que está haciendo el gran negocio de su vida.

Magariños agrega que a pesar de que últimamente los “piratas” afinan bastante al copiar, distinguir un perfume auténtico de la falsificación es bastante fácil, incluso sin tener el original a mano. Solo hay que seguir estas cinco claves:

1. El celofán

Un vistazo al plástico que envuelve la colonia basta para percatarse de que es un truco. “En los originales el celofán tiene cuerpo, los pliegues son exactos y queda adherido al embalaje. En la falsificación, suele ser fino y quedar aire entre el cartón y el celofán. Se nota fácilmente porque al frotarlo, suena”, señala Magariños.

2. El estuche

Las cajas de los perfumes “chafas” revelan mucho. “El cartón es de peor calidad, de menor gramaje. También sucede con el ensamblaje del interior y que impide que la botella se mueva durante los traslados”, acota el experto.

3. El frasco

“En los verdaderos, el cristal es de calidad, liso, transparente y de una pieza, para evitar pegamentos que puedan contaminar el perfume”, revela Magariños. Si pasas la mano por el canto de una falsificación, notarás un pequeño relieve. Es la unión de las dos partes del frasco. “Se hacen con dos moldes y se pegan. Además, el tubo dispensador suele estar muy curvado.

Se debe a que en el punto de fabricación, todos los dispensadores se cortan a la misma altura. Pero no todos los frascos son iguales, por eso, en muchos casos sobra mucho tubo dispensador. Y puede estar ensanchado por efecto de algunos ingredientes nocivos presentes en el perfume”, abunda.

4. El etiquetado

La ley obliga a todos los fabricantes a desglosar los ingredientes de cualquier cosmético. Los perfumes no son una excepción. “Si no vienen en el exterior de la caja, vendrá el símbolo de un libro que quiere decir que están en el interior. En las falsificaciones, pueden no estar.

Y puede que tampoco esté el número de lote ni el código de “trazabilidad”, que es un código diferente al Ean (el de barras) y que pone el fabricante para saber qué recorrido ha tenido ese producto desde su fabricación.

5. El interior

Para fabricar un perfume, un “nariz” puede dedicar un año de trabajo. En los laboratorios se producen fragancias con extrema pulcritud para no degradar la mezcla ni permitir que se cuelen microorganismos u hongos, apuntan desde Stanpa. Las condiciones de higiene de un taller clandestino dejan mucho que desear.

Puede haber ingredientes tóxicos, alergénicos, que provoquen foto-sensibilidad e incluso, potencialmente, cancerígenos o perjudiciales para la reproducción.

“Hablamos de la diferencia entre usar un alcohol de alta calidad o uno de uso industrial. Así como plomo, arsénico, cadmio…Se ha detectado incluso orín de caballo para lograr el color amarillo de algunos perfumes”, agregan los expertos de esta asociación.

[Fuente: actitudfem.com]

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