Candelariazos: “Líneas de solidaridad”, por @BarretoSira

Antonio Barreto Sira @BarretoSiraCómo describir en las siguientes líneas el sentimiento de indignación nacional que sintió el pueblo venezolano al ver como desde el Estado se procedió ilegalmente y con tanta saña a encarcelar, sin fórmula de juicio y sin orden judicial alguna, a uno de los líderes fundamentales de la democracia venezolana.

Este artículo tiene la obligación moral de expresarle a Antonio Ledezma todas esas emociones de solidaridad, apoyo y frustración social que hemos sentido a lo largo de estos días en Anzoátegui, luego de su detención.

Estas palabras trataran de dibujar brevemente lo que hemos sentido miles de anzoatiguenses, y millones de venezolanos, ante la agresiva medida del régimen en apresar violentamente a un hombre de democracia y de paz.

Alcalde Mayor de Caracas, a usted y para toda su familia, le expresamos desde Anzoátegui toda la solidaridad de un pueblo que jamás olvida su papel en la lucha por el cambio y la reconstrucción nacional.

Nadie desconoce la trayectoria cívica de Antonio Ledezma, un hombre que ha sido alcalde de Caracas y reelecto por el sentimiento de respaldo popular que se ha ganado a pulso.

A él, que le arrebataron las competencias y el presupuesto de la Alcaldía Metropolitana de Caracas, que lo obligaron a realizar una huelga de hambre, el Gobierno le sigue hostigando con el firme propósito de romper su espíritu, el cual nuevamente da señales de ser indoblegable.

Los venezolanos escuchamos, vimos o leímos, la detención de Ledezma con menos asombro que irritación, porque ya no nos sorprende las acciones arbitrarias de un régimen que ha perdido toda legalidad, legitimidad y moral frente a una nación que, en medio de la escasez, desabastecimiento e inflación, lo rechaza con fuerza.

Hoy Antonio Ledezma, Leopoldo López, al lado de Daniel Ceballos y los centenares de estudiantes presos, son ejemplos de la dignidad de una nación que no se arrodilla ante nadie, que se mantiene sólida en materializar el sueño de la construcción de una nueva y verdadera democracia.

La solidaridad que expresamos todos los demócratas se torna, día con día, en un sentimiento global que se siente en el mundo y se multiplica velozmente.

Las cortinas de humo que coloca el régimen como los presuntos golpes de Estado, invasiones extranjeras o magnicidios, son simples estrategias que utilizan para distraer la atención del pueblo sobre los reales problemas que padecemos todos los días como: la escasez de alimentos y medicamentos, el desabastecimiento, la inseguridad y la inflación.

El Gobierno madurista teme enfrentar la realidad caótica que vive el país y por eso huye hacia adelante, creando zozobra entre los ciudadanos, aprisionando dirigentes políticos, arrebatándoles la inmunidad parlamentaria a los diputados de la unidad, como pretenden hacer con Julio Borges, solo con el objetivo que el pueblo no se centre en sus necesidades y los responsabilicen a ellos por el desastre que crearon.

Ledezma hoy no es un prisionero cualquiera, es parte de esos hombres que son encarcelados por ser libres, por amar la libertad.

Se suma, al lado de Leopoldo y demás presos políticos, a la casta de prisioneros políticos que conocieron la heroicidad, como los venezolanos que conocieron las prisiones de Gómez y Pérez Jiménez, así como Gandhi o Nelson Mandela.

Ahora, todos nosotros, debemos escuchar su llamado, ese que nos repite desde los calabozos del régimen, para consolidar la unidad, con acciones decididas y constitucionales para rescatar a nuestra Venezuela.

Por Antonio Barreto Sira

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