"Como la película: Tiempos violentos" por @Liamir - LeaNoticias.com

“Como la película: Tiempos violentos” por @Liamir

En el mundo han venido ocurriendo hechos que nos llevan al desconcierto constante, y gracias a Dios es así, porque si no nos asombramos con las atrocidades que suceden quiere decir que ya nos acostumbramos, y la verdad, no creo que esa sea la idea. A veces, parece que el mundo está invadido por sentimientos distantes de todo lo que pudiera llamarse AMOR o PAZ, esa tan nombrada pero nunca alcanzada paz.

Es una verdadera lástima que los seres humanos tengamos nuestros corazones, almas y espíritus, colmados de violencia, deseos de venganza, ira, odio, y otros que ni siquiera me permito escribir ni mencionar, y mucho menos sentir.

Venezuela, frente al mundo, siempre fue el país de los amigos, de las parrandas, de la familiaridad, de las arepas, del compadrazgo y de los adecos y copeyanos jugando dominó en los porches de la casas (cuando se podía estar en un porche) y, sin caer en exageraciones que eleven a nuestro país a un mundo inimaginable o inalcanzable, me atrevo a asegurar que jamás pasó por nuestros pensamientos que, como dice la canción, “en este país, mi país, tu país…” pudiesen ocurrir los espeluznantes acontecimientos de los que ahora somos protagonistas.

No estoy hablando de un acontecimiento en particular, porque es que no es uno, son “demasiados” (utilizando el término de moda). Son los abusos a niños, son los crímenes por robos, los secuestros que se incrementan constantemente, las violaciones, los linchamientos, ajusticiamientos de manos del ciudadano común, las torturas a las que son sometidas las víctimas antes de ser asesinadas, son los, por lo menos, 50 cadáveres que ingresan los fines de semana a la morgue más concurrida de Caracas, sin contar los del interior del país.

Y es que la violencia está en todas partes, desde el simple hecho de no manifestar normas de cortesía, pasando por los insultos callejeros cotidianos y terminando en la peor manifestación: los crímenes contra la vida.

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Si la violencia es la “acción contraria al normal proceder”, estamos sumergidos en el mar de la violencia. Ahora, todo depende también, de lo que reconocemos como “normal”. Porque si algo preocupa en estos tiempos, es que nos estamos “acostumbrando” a ver lo contrario a la norma como algo…normal.

Hechos como los mencionados repugnan por lo que representan, por tratarse de una humillación atroz al derecho a la vida presente en nuestra Carta Magna, y del terrible reflejo de intolerancia impropia de la verdadera Venezuela, como dirían algunos “de la Venezuela de la cuarta”, pero atribuyendo calificativos negativos.

No digo que en “la cuarta” no sucedieran hechos violentos, ¡claro que ocurrían!, pero era impensable que llegaríamos a estos niveles tan terribles a los que se ha llegado en este país. Para la gente de mi generación parecía imposible. Estamos viviendo como en la peor de las guerras, porque es que si sumamos los muertos venezolanos de cada fin de semana, definitivamente estamos viviendo en guerra. Este, mi país, nuestro país, era el país de todos y para todos.

Aunque parezca exagerado, cada día nos enfrentamos a hechos insostenibles y espeluznante, dignos de los cineastas que logran plasmar en su arte las más escalofriantes escenas de torturas humanas, en manos de desalmados o enfermos mentales que justifican sus actos con una mal llamada JUSTICIA, logrando, por cierto, el número uno en las taquillas del mundo.

Se me crispa el alma observar a la sociedad común, la gente que día a día realiza actividades de familia, de trabajo, de amistad y de lucha constante por salir adelante, envenenados de odio y deseos de venganza, justificándose en un cansancio incalculable, en el hecho de estar saturados y de tener la certeza de que no se hace justicia formal y legal, de que las autoridades no hacen lo propio, convencidos de que las cárceles venezolanas no reforman a nadie.

Y eso es tan cierto, lo de las cárceles. Porque resulta que ahora los “pranes” son los que mandan y viven en el país de las maravillas. Las cárceles se han convertido en el búnker para escribir los guiones del crimen organizado. Pero si las cárceles son como nos cuentan algunos valientes periodistas, entonces ¿Ustedes creen que algún preso quiera salir en “libertad”?…yo no lo creo.

En fin, el escenario que tenemos frente a nuestros ojos es parecido al estallido incontrolable que “disfrutamos” en el séptimos arte. Ojalá se quedara ahí, en la gran pantalla, y no tuviésemos que presenciarlo tan de cerca. Debemos de manera URGENTE, reflexionar sobre esto y sobre el futuro de los nuestros, pues lo más triste de que sucedan actos violentos, es que nos acostumbremos a ellos.

Por Liamir Aristimuño / @Liamir

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