“Crónica de una abstención anunciada”; por @CarlotaSalazar

A principios del 2016, en medio de uno de los gobiernos más nefastos que ha tenido la vida republicana venezolana, el sector opositor que se aglutinó en la MUD venía triunfante pues había ganado abrumadoramente la Asamblea Nacional, con una mayoría calificada. Todo el mundo apoyó los candidatos de la MUD y sus imposiciones (Tirios y Troyanos). Así terminaron siendo Diputados, personas que ni siquiera habían hecho campaña.

Emborrachados de triunfo entendieron que el mandato era para sacar Maduro. Se fueron por ese barranco en caída libre. Creyendo que lo sacaban y afloraron las apetencias personales. Error tras error. Desde no presionar las regionales – siempre jugando vivo, se hicieron los locos, si las fijaban a última hora, no había tiempo e imponían sus cudraturas, pero el gobierno se la aplica y no fija elecciones -, juramentar a los Diputados suspendidos, no poyar el revocatorio… hasta el abandono del cargo. Le ponen en bandeja de plata a Maduro la excusa perfecta para terminar de desconocerlos y romper el hilo constitucional.

Finales 2016 arranca la presión de calle que coloca a Maduro en posición de negociación, se sientan acuerdan, sin consultar con nadie, y el gobierno se los vacila.

El 2017 continúa la fuerte presión de calle. Entra en escena un movimiento político de jóvenes libertarios que no creen en la dirigencia política. Otros, asumieron la violencia como lucha y se pasó de exigir elecciones a Maduro: ¡vete ya! En medio de una brutal represión que nos dejó cientos de muertos, heridos y presos políticos.

Se asume el 333 y el 350 en desconocimiento de la autoridad ilegítima que termina con una consulta popular. El 16/7 casi ocho millones de personas aprobamos que se nombraran nuevos poderes públicos y la Asamblea Nacional no los nombra, con la excusa que no tenían competencia para ello. Pese contar con el apoyo de la sociedad y de la comunidad internacional, los jefes de los partidos políticos deciden ir a elecciones. Tanto nadar para morir en la orilla.

Hoy la noticia es que los cogollos de la Mud imponen el candidato, como un secreto voces el abanderado es Antonio Barreto Sira, el peor candidato que se ha visto por estas calles, por lo cual lleva varias derrotas consecutivas. Por el PSUV el candidato es Aristóbulo Isturiz, quien luego de una pésima gestión se fue para Caracas y abandonó el cargo.

Así hemos pasado de un momento estelar de lucha contra el autoritarismo a unas simples elecciones, que consolidan la Asamblea Constituyente originaria, lo poderes públicos sometidos a ella, incluso el Legislativo.

Si la oposición logra que Maduro le deje alguna gobernación será para que sea incondicional, caso contrario lo inhabilitan, enjuician… ¡Por Dios! Ser para no ser es el colmo de la miseria.

Ahora pasando por el episodio de la militarización o no, apátridas o patriota, Bolivariano o santanderista, toca decidir por ¿cuál cogollo votar? o abstenerse.

La abstención tiene un contenido político importante que refleja un descontento, deslegitima el sistema de partidos políticos que no le dejan al electorado opción y para quienes creemos que debemos transitar es hacia un Estado más incluyente, humano, ecológico y progresista, contabiliza el rechazo.

Por Carlota Salazar Calderón

@carlotasalazar

Contenido Relacionado