Desde Alta Mar: “Un enemigo”, por @jdsolorzano

Jose-Dionisio-Solorzano-en-LeaNoticiasTVLuego del fracaso estrepitoso de la Cumbre de las Américas para el madurismo, el Presidente de la República no le quedó más remedio de emprender agresiones verbales contra otro objetivo, en este caso España, para seguir distrayendo la atención de los graves problemas que azotan al pueblo venezolano.

Ya que el cuento del Decreto de Obama y las supuestas 10 millones de firmas no pasó de ser una alharaca mal montada por el régimen, y que el presidente Maduro quedará muy mal parado y más  cuando su “principal aliado”, Raúl Castro, se pavoneara por Ciudad de Panamá de “manitos agarradas” con el mismísimo Obama, no le quedó más que inventarse otro enemigo.

Hace unos días Nicolás Maduro salió por televisión diciendo “Rajoy, no te aguantamos más, hasta aquí Rajoy”, en clara alusión al Presidente de Gobierno español, a quien Maduro acusó de encabezar una campaña internacional en su contra.

El madurismo sabe la importancia que tiene para ellos mantener un conflicto verbal internacional, para de esa forma evitar afrontar la paupérrima situación política, social y sobre todo económica que está atravesando Venezuela.

El régimen necesita, como válvula de oxígeno, mantener una retórica internacional contra alguien para así escudarse ante sus propias fallas y negligencias.

Desde los tiempos del finado se ha empelado esta táctica. Primero fue Bush, después Uribe, Alán García, Felipe Calderón, el Rey de España, el expresidente de Panamá Ricardo Martinelli, entre muchos más, siempre es vital tener alguien con quien pelear.

Lo que acontece es que Nicolás Maduro no calza los puntos para rivalizar con ninguno de ellos. Lo acabamos de ver en la Cumbre de las Américas, Barack Obama ni respondió a las aseveraciones del mandatario venezolano, quien se vio reducido al apoyo de Bolivia, Ecuador, Argentina, y algunos pocos, porque el resto de las naciones no se ocuparon del “tema Venezuela”.

Este revés internacional lo llevó a que emprendiera acciones y girase los “cañones verbales” hacia otro objetivo, en este caso los españoles.

Y la oportunidad la vio cuando el Congreso de España tomó la resolución de exigirle al Gobierno venezolano la liberación inmediata de los presos políticos, lo que encolerizó al régimen.

Ahora bien, pregunto ¿por qué Nicolás Maduro no atacó a la presidenta del Brasil, Dilma Rousseff, por solicitar públicamente lo mismo? No es lo mismo pelear con España, al otro lado del océano, que con los cariocas aquí mismo y menos cuando también son de izquierda.

¿Por qué Nicolás Maduro no mostró más determinación y llamó a Raúl Castro traidor? Es que no saben qué hacer en medio un cambiante escenario mundial y hemisférico.

Ayer fueron los Estados Unidos de Norteamérica, hoy España, mañana quien sabe que inventará el Jefe de Estado, no obstante la crisis alimentaria sigue agudizándose, la inseguridad galopando y el desempleo creciendo.

Mientras el Gobierno crea sus enemigos de papel, el pueblo sufre por la inflación y el desabastecimiento.

Para los venezolanos realmente el único enemigo que existe y que está destruyendo su capacidad de vivir y hacerlo bien es el Gobierno.

José Dionisio Solórzano / @jdsolorzano

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