El calabozo de la libertad: “¿Por qué a Maduro le gusta tanto un Alcalde?”, por @gustavoazocara

Gustavo Azocar @GustavoAzocarAComprobado: Nicolás Maduro tiene una extraña fijación con los alcaldes. Primero la agarró con Daniel Ceballos, Alcalde de San Cristóbal, a quien todavía mantiene preso injustamente en la cárcel de Ramo Verde. La detención de Ceballos tiene una sola explicación: Maduro nunca le perdonó que en una cadena nacional de radio y televisión, Ceballos le recordara lo de la partida de nacimiento. Ceballos no fue detenido por las guarimbas y las 620 barricadas que hubo en San Cristóbal entre febrero y junio de 2014. Ceballos fue detenido por haber tenido la osadía de decirle sus cuatro vainas a Maduro en su propia cara.

Más tarde la tomó contra Enzo Scarano, Alcalde de San Diego, en Carabobo, a quien mantuvo diez meses detenido en una celda de Ramo Verde para luego dejarlo en libertad con la condición de que se fuera un tiempo para Estados Unidos a tratarse una vieja enfermedad. Scarano, cometió un solo error: hacer quedar en ridículo al PSUV en su municipio, al ganarle por paliza, y anunciar entre su círculo más cercano, que pensaba optar por la gobernación de Carabobo. Scarano no es un preso de Maduro, es un preso de Francisco Ameliach, quien se aseguró de no tener buena competencia para las elecciones del 2016.

Los secuaces de Maduro demostraron su odio hacia los Alcaldes que lo hacen muy bien, cuando quemaron varias unidades recolectoras de basura en el Municipio Sucre, para tratar de lesionar la imagen del Alcalde Carlos Ocariz. Lo hicieron justamente pocos días después que se anunciara que Ocariz estaba considerado como uno de los mejores alcaldes del mundo. Los oficialistas habrían querido que en la lista de los mejores burgomaestres del mundo apareciera algún alcalde del Psuv. Pero eso no está nada fácil. Los alcaldes del PSUV ocupan los 100 primeros puestos de la lista de los peores alcaldes de todo el planeta tierra.

Que no se nos pase por alto acotar que antes de que Maduro llegara al poder, el comandante intergaláctico también había tenido su fijación con el Alcalde de Maracaibo, Manuel Rosales, a quien prometió meter preso. Rosales, por supuesto, no quiso darle gusto a Hugo Chávez y puso pies en polvorosa.

Pero cuando se trata de cobrar viejas y nuevas facturas, al chavismo no le importa mucho si los alcaldes son de la MUD o del PSUV. En Carabobo, el 11 de octubre de 2013, funcionarios del SEBIN detuvieron al Alcalde de Valencia, Edgardo Parra. En Monagas, el Alcalde chavista Numa Rojas fue durante mucho tiempo un personaje incómodo para la alta dirigencia del PSUV, especialmente para Diosdado Cabello. Rojas fue detenido el 22 de diciembre de 2013. Parra y Rojas fueron acusados de presuntos hechos de corrupción. Las detenciones de Rojas y Para, evidentemente, fueron puro circo. Las mismas solo buscan crean la ficción de que el gobierno no sólo persigue a Alcaldes opositores, sino también Alcaldes del Psuv. Puro cuento chino.

El chavismo no disimula su rabia contra los alcaldes demócratas. El 20 de marzo de 2014, el gobernador de Barinas, Adán Chávez, amenazó públicamente con meter presos a dos alcaldes. El diario El Universal, campeón de la autocensura en Venezuela, publicó una noticia según la cual “no es una advertencia, es casi un cumplido. Pareciera que el gobernador de Barinas, Adán Chávez, tiene serias intenciones de poner al alcalde José Luis Machín (Barinas) y Ronald Aguilar (Sucre), en la ruta de Ramo Verde. Ayer en un acto dijo que ellos “podrían acabar como Scarano y Ceballos”.

La reciente detención de Antonio Ledezma, acusado por el Ministerio Público de “conspirar para remover de su cargo al Presidente Nicolás Maduro”, se suma a la larga lista de violaciones cometidas por la actual administración para sacar de sus cargos a dirigentes legítimamente electos por los venezolanos.

La detención de Ledezma persigue varios objetivos: 1) estimular la polarización que existe en el país, la cual por supuesto le produce dividendos al oficialismo y no a la oposición; 2) estimular a un sector de la oposición que sigue creyendo que las elecciones no sirven absolutamente para nada, porque el gobierno saca de sus cargos a los funcionarios electos mediante mecanismos ilegales e inconstitucionales; 3) desviar la atención de los venezolanos sobre los verdaderos y graves problemas que existen en el país (desabastecimiento, devaluación, inseguridad, desempleo, hambre, miseria, insalubridad, etc) y poner el acento una vez más en el tema político; y 4) crear una competencia mediática y política entre Leopoldo López y Antonio Ledezma, para tratar de bajar la presión creada a nivel nacional e internacional por el caso López y al mismo tiempo, para estimular una competencia presidencial adelantada entre sectores de la oposición.

Las fuerzas democráticas venezolanas deben asumir la defensa de Antonio Ledezma y de todos los alcaldes demócratas de Venezuela sin perder de vista que todas estas detenciones arbitrarias e ilegales buscan desarticular a la oposición, distraerla, y desviarla del objetivo central que debe ocuparnos a lo largo y ancho de este 2015: ganar las elecciones parlamentarias, obtener la mayoría en la AN y desde allí, iniciar el desmontaje de todo el aparataje legal sobre el cual se sustenta el oficialismo.

A los presos políticos sólo los sacaremos de la cárcel con dos armas: protesta social e incluyente en la calle  y votos. Esta pelea no se gana con hormonas, sino con neuronas.

Por: Gustavo Azócar Alcalá

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