El Calabozo de la Libertad: “¿Quién manda aquén?”, por @GustavoAzocarA

gustavo azocarAntes del 5 de marzo de 2013, día en el que oficialmente falleció el
ex presidente Hugo Chávez, la mayoría de los venezolanos parecíamos no
tener dudas con relación a quien mandaba en Venezuela. Uno de los
aspectos que caracterizó la gestión de Chávez fue precisamente ese: él
y nadie más que él, era quien mandaba y daba las órdenes en este país.

El comandante golpista nunca delegó ni un solo milímetro de poder.

Todo lo contrario: durante 13 años hizo todo cuanto estuvo a su
alcance para concentrar y acumular poder como ningún otro Jefe de
Estado en Venezuela.

Pero después de la muerte de Hugo Chávez, las cosas parecen haber
cambiado. Nicolás Maduro es el Presidente Constitucional del país,
pero todo parece indicar que no es el que manda. Para decirlo en
términos muy coloquiales, una de las principales características de la
administración Maduro es que “hay muchos caciques y poca tribu”. Aquí
no sólo manda Maduro. Aquí hay gente que tiene tanto poder y manda
tanto o más que el propio Maduro.

Los hechos demuestran que en Venezuela no tenemos un Presidente,
tenemos tres. Hay un triunvirato ejerciendo el poder en el país.

Chávez jamás habría permitido que algún dirigente del PSUV o uno de
sus ministros, le disputara su liderazgo o pretendiera arrebatarle un
solo centímetro de poder. Quienes pretendieron quitarle poder o ser
más líderes que él, sufrieron en carne propia la fuerza arrolladora de
su venganza. A la vera del camino quedaron todos aquellos que osaron
competir con el comandante. Pero desde que llegó Maduro, la realidad
es otra.

Es un hecho: Nicolás Maduro no es Chávez. Maduro no tiene el
liderazgo, ni el carisma, ni el poder que tuvo el comandante. Maduro
lo sabe, y para no entrar en  conflictos, ha preferido “compartir” el
poder con otros dos personajes: Rafael Ramírez y Diosdado Cabello, a
quienes ha permitido que ejerzan funciones que sólo le competen a él,
y a quienes ha entregado parte del poder para que puedan hacer de las
suyas y ayudarle a mantener a flote este barco a punto de irse a
pique.

Rafael Ramírez, ministro de energía y petróleo y Presidente de Pdvsa,
nadie lo duda, manda más que un alternador. Ramírez se ha convertido
en el zar de las finanzas públicas. Gracias a los dos cargos que ocupa
desde hace poco más de una década, Ramírez ha logrado acumular todo el
poder económico del gobierno y se ha convertido en una pieza clave en
el rompecabezas del oficialismo.

Pese a los números rojos rojitos que presenta su gestión, Ramírez
logró que Nicolás Maduro lo ratificara en ambos cargos y le permitiera
seguir al frente del manejo económico del país. Ramírez no está ahí
por su liderazgo, ni por su carisma, ni mucho menos por sus
extraordinarios logros en materia económica y financiera. Está ahí
porque logró convencer a Hugo Chávez que era un hombre leal, dispuesto
a hacer lo que sea por la revolución, y porque encontró la varita
mágica que le permite hacer casi invisibles los oscuros manejos de los
miles de millones de dólares que ingresan a Pdvsa pero que no son
enterados al presupuesto de la nación.

Diosdado Cabello es el tercer Presidente de Venezuela (hay quienes
dicen que es el primero). Cabello no sólo ha logrado aferrarse al
mando de la Asamblea Nacional, desde donde hace todo cuanto le da la
gana, como por ejemplo otorgar todas las presidencias de las
comisiones al PSUV, violando expresas normas internas de la AN, sino
que además, ha empezado a ejercer funciones propias del Presidente de
la República, como por ejemplo el haber ido al estado Zulia a
descabezar a 46 oficiales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana,
junto con la Ministra de la Defensa, quien por cierto casi le rinde
honores como su Comandante en Jefe.

Diosdado se ha puesto al frente de la denominada “guerra económica
contra el contrabando” y más recientemente visitó estados como el
Táchira, donde encabezó actos junto con el gobernador José Gregorio
Vielma Mora, quien por cierto no escondió su alegría y satisfacción de
estar al lado de un “presidente” compañero de armas y militar como él,
y no de un civil vulgar, común y silvestre como Maduro.

El Triunvirato Maduro, Ramírez y Cabello son quienes gobiernan y
mandan en Venezuela. Todo bajo la complacencia, por supuesto, de los
hermanos Fidel y Raúl Castro, quienes son los que controlan, desde La
Habana, los verdaderos hilos del poder en el país. Raúl y Fidel,
convertidos en una suerte de marioneteros, son los que “asesoran” a
los miembros del Triunvirato a la hora de tomar decisiones.

Los tres miembros del Triunvirato han viajado y siguen viajando a la
Habana a recibir instrucciones. Aunque suene paradójico y algo
contradictorio, la muerte de Chávez, ocurrida en Cuba, le sirvió a los
Castro para tener mucho más control sobre Venezuela.

@GustavoAzocarA / Gustavo Azocar Alcalá

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