La imagen destrozada de la FIFA

La Federación Internacional de Fútbol (FIFA) y su presidente Joseph Blatter, reelegido el viernes, cerraron una semana muy convulsa para su organización, en la que a la elección presidencial se sumó un escándalo de corrupción que destrozó su imagen pública.

La imagen destrozada de la FIFA

Horas de televisión, portadas en la prensa internacional e infinidad de críticas en todo el mundo que convirtieron a los dirigentes del fútbol y especialmente a Blatter en el centro de todas las miradas. Con la reelección de su presidente asegurada en el 65º Congreso, la FIFA se centra ahora en cómo recomponer los platos rotos.

El desafío se presenta complicado, ya que a la operación del miércoles en Zúrich en la que fueron detenidos siete dirigentes del fútbol a pedido de las autoridades estadounidenses, que imputaron a un total de catorce personas, podrían sumarse nuevas detenciones próximamente.

Richard Weber, jefe de la Unidad de Investigaciones Criminales del Servicio de Rentas Internas de Estados Unidos (IRS), avisó sobre ello.

“Estoy bastante seguro de que vamos a tener otra ronda de acusaciones”, dijo Weber al New York Times. “Creemos firmemente que hay otras personas y entidades implicadas en actos delictivos”, añadió.

Por su parte, el diario británico The Sunday Times afirmaba este domingo que Blatter iba a ser interrogado por la justicia suiza, aunque en su caso en otra investigación penal, referida al proceso de atribución de sedes de los Mundiales de 2018 y 2022, concedidos a Rusia y Catar, respectivamente.

El artículo hace referencia a un procedimiento abierto hace dos meses por la fiscalía de Berna bajo el nombre en código de “Operación Darwin”, aunque la fuente de la información no fue precisada.

El horizonte judicial se presenta por lo tanto complicado y no será sencillo pasar la página tan rápido como le gustaría a Blatter y a su equipo de colaboradores.

El propio Blatter, en el discurso de apertura del 65º Congreso el jueves, apenas un día después de la crisis de la detenciones del miércoles en Suiza, ya avisó de que “vendrán nuevas malas noticias”, en previsión de los giros de guión que pueda seguir dando la investigación en curso.

– Tranquilizar a los patrocinadores –

A la espera de eventuales novedades en los tribunales, la FIFA y Blatter en el inicio de su quinto mandato (2015-2019) empezaron a trabajar ya el sábado con una reunión sobre los cupos por continente para los Mundiales de 2018 y 2022.

Pero si hay una prioridad para Blatter en estos momentos es mejorar la imagen de la organización, sumida en el descrédito después de un enésimo escándalo de corrupción.

Importantes patrocinadores de la FIFA y la Copa del Mundo, como Adidas, Nike, Coca-Cola, McDonald’s, Hyundai, Budweiser o Visa, se mostraron preocupados en los últimos días por la imagen que se estaba transmitiendo y Blatter ya dijo el sábado que habrá esfuerzos inmediatos para reconducir esas relaciones.

“Estamos en contacto con los patrocinadores, hemos intercambiado comunicaciones y estamos intentando reestablecer la situación. Estoy seguro de que que podremos devolver la situación a la normalidad. Visitaremos personalmente a los patrocinadores”, aseveró.

Unidad ante la adversidad

Tanto en sus discursos del viernes en la sesión del 65º Congreso ante los representantes de las distintas federaciones nacionales como en sus intervenciones públicas del sábado ya como presidente reelegido, Blatter intentó lanzar el mensaje de que hace falta la colaboración de todos los dirigentes del fútbol para poder mirar hacia el futuro.

“Los acontecimientos de esta semana han dibujado una sombra. Intentemos borrar esa sombra, no se puede admitir que la reputación de la FIFA sea arrastrada al barro”, afirmó el viernes, antes de su reelección, presentándose como el “líder fuerte y experimentado” que se necesita en este momento de crisis.

Lo que sí prometió Blatter, fiel a sus metáforas marinas, es que llevará “el barco a aguas más tranquilas” y que dejará a su sucesor, en un momento futuro todavía sin determinar, “una FIFA más fuerte”.

Por el momento lo que él acostumbra a denominar “la familia del fútbol” le dio su confianza para pilotar la gestión de esta crisis, aunque dentro de la organización también tiene cuestiones por recomponer, especialmente la relación con la UEFA, cuyo presidente Michel Platini ha pedido su dimisión y desde hace tiempo es considerado por muchos una alternativa para dirigir la FIFA después de la ‘era Blatter’.

Fuente: [AFP]

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