La pulsera cuantificadora Jawbone UP24: fitness sin pantalla, ligera y resistente al agua

Fabricada en un material ligero, delgada y lavable, la pulsera cuantificadora Jawbone UP24 se diferencia de otros modelos existentes en el mercado en su concepto inicial. Parte de la base de que no se requiere pantalla para medir los parámetros de la actividad física de su propietario. Toda la información recogida se aloja directamente en una aplicación para dispositivos móviles (iOS, Android).

En pocos minutos, el usuario observa que es muy cómoda y casi imperceptible en su manejo. Eso es algo muy positivo porque de esta manera se cumple la idea de «tecnología invisible», que es lo que se trata. Este modelo en cuestión, que desembarcó en el mercado español hace unos meses, ha sido la actualización de la versión anterior a la que se le ha incorporado conectividad Bluetooth y sincronización. Con lo cual, una vez utilizada cuando está cerca de un dispositivo matriz se actualizan los datos.

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Con esta pulsera se pueden calibrar las horas de sueño, las calorías consumidas, la distancia recorrida, registra el tiempo de ejercicios. Además, incorpora cronómetro, alarma inteligente y una característica de la que quizá se olvidan otras marcas: la hora de la siesta. El usuario, para continuar con su motivación, puede unir a su perfil (altura, peso)una serie de retos y metas a las que llegar. Por ejemplo, establecer una media de diez mil pasos diarios.

Existen tres tamaños, y por comodidad, es importante elegir el correcto y está disponible en varios colores (negro, naranja, azul). Tal vez se echa en falta un altímetro para calcular los pisos avanzados y un sensor de frecuencia cardiaca, una característica esta última que ya se va convirtiendo en un estándar en el mercado.

Su manejo, eso sí, es bien sencillo. Un botón ubicado en un extremo de la pulsera permite activar el cronómetro, comenzar un ejercicio, poner en marcha el medidor de las horas de sueño. Para ello, utiliza dos LED rojas que informan de si está despierto (una margarita) o durmiendo (una luna). Todo muy práctico.

Aunque es resistente al agua, esta pulsera (129 euros) no obstante no es sumergible, con lo cual es incapaz de medir las distancias durante una sesión de natación. Uno de sus mejores aspectos es la duración de la batería; llega a la semana sin problemas. Para alimentarla se requiere de un conector especial con una clajia de 2.5 milímetros, lo que puede ser un engorro en caso de pérdida. La «app» a donde se registran los datos permite introducir los alimentos y bebidas ingeridas. Su adopción es muy fácil, pero una actividad manual.

Fuente [Abc.es]

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