Mar de Leva: “Comunicación, trampas y chavismo”, por @jdsolorzano

jose solorzanoEl chavismo, o lo que ya queda de él, transformado en su versión más burda, es decir, el madurismo, ha sido exitoso en el manejo de las comunicaciones y en la proliferación de mensajes que logran cautivar importantes sectores de la población y en otras ocasiones para distraer a la opinión pública de temas de real impacto socio-político.

Es indudable que el ex presidente fue un malabarista de las comunicaciones, logró en múltiples oportunidades sortear entuertos, muchos de ellos causados por él mismo, y salir airoso en vicisitudes públicas en las cuales la gran mayoría se hubiese agotado.

El madurismo de hoy no ha sido tan eficiente como el chavismo en estas lides. ¡Es que en ningún área ha sido mejor, sino que ha empeorado en todos los sentidos incluso en aquellos donde parecía posible que existiera algo peor!

Las comunicaciones han sido un arma indispensable en el oficialismo, la conexión del “líder” con las masas electoras, el manejo de conceptos reivindicativos, populares y emotivos fueron parte de las estrategias planteadas por el oficialismo para mantenerse en el poder. ¿Y ahora qué pasa?

Estos métodos lucen desdibujados en la actualidad, el “jefe” del Gobierno es un títere sin personalidad, o por lo menos así lo ven la mayoría de la oposición y cada vez más un sector amplio de las bases pro-oficialista, con lo que la relación líder-pueblo quedó definitivamente rota.

Nicolás, a pesar de los esfuerzos que pudiesen hacer sus asesores en el área comunicacional, carece de personalidad, fuerza y sobre todo de carisma, lo que lo convierte en un anti-comunicador, es decir, un dirigente que normalmente trasmite “lo que no le conviene” o lo que “no quiso decir”.

Por otro lado las trampas sociales, políticas y comunicaciones que ayer tantos beneficios arrojó al oficialismo, como las Misiones Sociales con las cuales levantaron al régimen después de los sucesos del 11 de abril logrando vencer en las elecciones del revocatorio del 2004, los juegos electorales como las “morochas” y encantos de serpientes, ya no son tan efectivas como en otrora fueron.

¡Excepción! Hemos visto como el efecto Daka, es decir, la reducción de los precios de los artefactos eléctricos a un mes de las elecciones municipales, le resultó perfecto debido a que motivaron a sus electores mientras desmoralizaban al adversario, a lo cual por cierto los sectores de la oposición no tuvieron ninguna clase de respuesta ni positiva ni negativa.

A pesa de esto el pote de humo del “atentado” a una embajada en el Caribe pasó por debajo de la mesa y su estrategia de distraer la atención nacional con un carnaval bien extenso tampoco le ha dado buenos frutos porque los niveles de conflictividad nacionales continúan.

Estos ejemplos demuestran que las “trampas” socio-políticas-emotivas están perdiendo la eficacia de otros tiempos. ¿Será hora de cambiar la estrategia de juego? Podría ser, pero ante personas como las que conviven en el Gobierno venezolano esto aparece como una traición o un riesgo innecesario.

La carencia de discurso, porque éste se ha agotado durante estos 15 años, con notorias fallas en el mensajero, por su incapacidad de conexión social, política o emotiva, el desgaste de las trampas y el deterioro paulatino de la calidad de vida de los venezolanos son parte de las causas de ver a una nación en pie de lucha y un Gobierno raquítico en su poder.

José Dionisio Solórzano / @jdsolorzano

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