No más excusas, soluciones prácticas para que inicies tu ruta hacia una vida saludable

Casi todas las mujeres queremos perder algo de peso, sean 10 kilos o sólo 2. Digo casi, porque siempre hay una flaca por ahí que nos dice “es que me cuesta tanto engordar”, pero el resto estamos en esta pelea.

El problema es que es más fácil decirlo que de verdad ponerlo en práctica. Lamentablemente, los buenos deseos no queman calorías y las excusas menos. Para perder peso tenemos que trabajar: comer bien y hacer ejercicios sigue siendo la fórmula de oro. Y las excusas que le ponemos a ese cuento no nos van a llevar más cerca de nuestra meta.

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Aquí te pongo algunas de las excusas que solemos poner delante de nuestros planes para perder peso y sus soluciones. Porque sí. Todo tiene su arreglo, pero para que funcione, tienes que poner de tu parte:

No sé que hacer. Mira, en este momento de súper información no estar informado es flojera. No tienes que ser un Magister en nutrición para saber que comer hamburguesas con papas fritas no es una opción saludable o que caminar media hora al día te puede traer beneficios. Y si de verdad estás perdida, hay personas dispuestas a ayudarte en todas partes. De hecho, si estás leyendo esto, es porque ya vas por buen camino (buscando apoyo al menos).

No tengo tiempo de ejercitarme. Haz del ejercicio tu prioridad. Cuando hagas esa lista interminable de “cosas por hacer” de cada día, pon en los primeros lugares (y en mayúsculas) hacer ejercicio. Hazlo como si fuese tan importante como esa reunión de ventas, la cita con el médico, ir al mercado o llevar a tus hijos al colegio. ¿No puedes ir a un gym? Cómprate un video de ejercicios y haz tu rutina en casa a primera hora de la mañana o en la noche.

Estoy muy cansada. Bueno, bienvenida al mundo de los adultos. Todas estamos cansadas. Yo me levanto el lunes cansada, después de haber descansado el domingo. Pero hago mis ejercicios. No te comprometas con una rutina de 50 minutos si estás empezando. Empieza por 10 y vas sumando. Cuando veas, podrás hacer el video, clase o ruta de trote completa. Además, el hacer ejercicio te dará más energía. Créeme.

Es que estoy en esos días del mes. Todas pasamos por eso. Esos días en que nos sentimos como Dr. Jekyll y Mr Hyde y el monstruo interno que tenemos hace de las suyas. Algunas veces nos volvemos necias, otras lloronas. Y casi todo el tiempo, nos queremos comer la nevera entera. Pero hasta esto tiene solución. Esos días es cuando más puedes jugar con tu alimentación para mantener el azúcar de la sangre estable y evitar caer en esa montaña rusa. Llena tu nevera de comidas ricas en fibra para que tengas de merienditas. Si es estás ansiosa por lo salado, ten palitos de zanahoria y celeri, acompáñalos con una porción de almendras o maní sin sal. ¿Es el dulce lo que te vuelve loca? Una manzana con un poco de mantequilla de maní puede hacer el truco. No exageres, porque estarás perdiendo el tiempo. Que un alimento sea saludable, no quiere decir que no te engordará si lo comes en exceso.

Comer sano es caro. Muchas personas cuando empiezan una dieta o régimen de comida, piensan que comer sano es más caro que comer comida chatarra. Claro que hay productos fabricados en masa con ingredientes de mala calidad, que están realizados de esa manera justamente para abaratar costos. Pero sé sincera ¿Son los que compras todos los días? Muchas personas dicen que cuando compran comida sana, gastan mucho más. Y ¿no han sacado la cuenta de lo que gastan en comida fuera de su casa? Si suman, se darán cuenta de que haciendo comida en la casa, hasta pueden ahorrar un poco de dinero.

No me gustan los vegetales. Esto pasa, hay gente que no come vegetales. Muchas personas piensan que comer vegetales es como comer “comida de caballo”, “comer monte” y, por supuesto, les parece aburrido. La verdad es que uno debería comer hasta cinco raciones de vegetales al día. Está como difícil, pero se puede. Claro, los veggies-haters dirán ni de broma, así que a ellos les digo que al menos dos o tres raciones van finas. Pues hay maneras de ponerle más verde a tu vida sin que casi te des cuenta: pica vegetales, ponlos en un sartén con una mínima gota de aceite y cocínalos salteaditos; en batidos (ahora hay miles de recetas de jugos y batidos verdes que te hacen más divertida esta tarea) y en tortillas que puedes comer desde el desayuno hasta la cena.

Fuente [Emedemujer.com]

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