Mi pareja está centrada en su trabajo y no me presta atención…

En algunas parejas siempre llega ese temido momento en el que nos damos cuenta de que el trabajo es la principal prioridad de la persona y nosotros, bueno, nosotros quizás seamos la segunda… como máximo. En un mundo en el que la ambición laboral prima muchas veces sobre los sentimientos la situación en la que tu pareja está más centrada en su trabajo que en ti se sucede con más facilidad. ¿La solución? Aceptarlo, hablarlo, concebir trabajo y amor como dos cosas igual de importantes pero diferentes y más respuestas que damos a continuación.

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Salud, trabajo… y amor

En pleno siglo XXI, tanto el hombre como la mujer pueden optar a ofertas laborales similares y alcanzar unos mismos objetivos. La sociedad también condiciona este ascenso, la competencia entre individuos por un puesto de trabajo y, también, la oportunidad de explorar a fondo todo lo relacionado con ese empleo que te fascina. Todo eso está muy bien, nos permite autorrealizarnos y ser algo más felices pero ¿qué hay de esa persona que está a tu lado?

Muchos hombres (y mujeres) están obsesionados con su trabajo: realizan horas extra, trabajan en casa hasta altas horas de la noche, casi siempre están fuera o, lo peor, el trabajo es su único tema de conversación, obviando otras necesidades como los planes en pareja, la propia situación de su compañero e incluso la supervisión de los hijos. Una situación que requiere, ante todo, de comunicación. En ocasiones, el enojo de la esposa o esposo de esa persona que trabaja tanto engloba otros muchos (y peligrosos) sentimientos como envidia, competencia dentro de una misma pareja o falta de autoestima, ya que puede que a nuestro compañero le vaya bien y a nosotros no. Una situación que ya hemos comentado en iMujer y que requiere, ante todo, de aceptación por nuestra parte.

Sin embargo, en otras, la necesidad es, simplemente, la de atraer a ese hombre hacia nosotros y hacerle partícipe de una vida típica de pareja. En esta situación lo mejor será no callarnos ni tampoco darlo por perdido, mucho menos arrastrar esa frustración demasiado tiempo ni tampoco casarnos sabiendo que la vida que vendrá después será trabajo, trabajo y más trabajo por parte del hombre de nuestros sueños. Tenemos dos opciones: hablarlo claramente con nuestra pareja, exponerle la situación sin comenzar con acusaciones, tranquilamente, haciéndole entender que quizás es hora de combinar mejor ambos aspectos. La segunda es dar pie, por tu cuenta, a momentos en los que ambos podáis estar a solas en un ambiente diferente o realizando otras actividades, un modo más sutil de llegar al fondo del asunto.

En otras parejas, el adicto al trabajo nace de la necesidad de sacar adelante a su familia durante ciertas crisis (algo totalmente admirable), o en vísperas de un futuro ascenso o importante paso en su empresa, ante lo cual deberemos apoyarle y concebir esta etapa como algo a corto plazo. En cualquier caso, bien es sabido que la comunicación juega un papel imprescindible en las parejas y, en este caso, más que nunca. De modo que olvida la idea de hacer tu propia vida irradiando desdén hacia tu marido o de entablar una guerra fría. Habla, mantente serena, expón la situación, hazlo cuando él esté relajado y espera el veredicto.

Y, otras veces, puede darse la horrible situación de haber roto con tu pareja… y trabajar con ella.

Tener una pareja que está obsesionada con su trabajo es algo de lo más usual en estos tiempos de crisis, competencia laboral y grandes oportunidades, por lo que respetarlo y apoyarle será necesario siempre que esa tendencia a ser “workaholic” no afecte a la pareja hasta tal punto de que desconfiemos de sus sentimientos o nos sintamos anulados. No reprimas, habla, ábrete paso.

Fuente [Imujer.com]

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