"Ni superhéroes ni superhombres", por @NoelValderrama - LeaNoticias.com

“Ni superhéroes ni superhombres”, por @NoelValderrama

noel valderramaAllí estaba frente a nuestro televisor, el hombre que había ganado siete trofeos del “Tour de Francia”, que había vencido el cáncer y que había negado cientos de veces el consumo de drogas mientras estuvo corriendo. Allí estaba confesándose ante el mundo, diciendo que había mentido miles de veces y que sí se había dopado para poder resistir las carreras.

Su frase: “Nadie podría ganar siete veces el ‘Tour de Francia’ sin doparse”, fue lapidaria, arrogante, dura, insensible y, por demás, abominable. Como una daga, se incrustó en el pecho de cada televidente. El invencible Lance Armstrong había perdido ante las tentaciones. Y aunque el poderoso ciclista quiso descansar su conciencia, contando de la manera más fría y elocuente los detalles de las más calculadas acciones para engañar los controles de dopaje, ya era demasiado tarde. Caía así otro “superhombre”.

Los seres humanos, tenemos la costumbre de buscar “superhéroes”;  es un capricho   insistir en la idea de que podemos ser más fuertes, más rápidos, más inteligentes, mejores. Desde pequeños, adoramos a Superman, Batman, el Hombre Araña, la Mujer Maravilla, porque todos soñamos con ser “superhéroes”, una raza superior de seres que siendo como nosotros, pueden llegar a ser excelsos, gracias a la mutación, a un meteorito o al cambio de nuestra atmósfera.

Debido a esto, buscamos siempre seres asombrosos que superen nuestras hazañas y expectativas, hombres y mujeres que puedan hacer cosas inimaginables, como ganar, año tras año, un Balón de Oro; convertirse en un líder político o religioso; acumular la mayor cantidad de triunfos, o ser el actor de cine más taquillero.

En un planeta donde las personas comunes abundan, las extraordinarias, adquieren un valor incalculable. Por eso, la forma de medirlas, juzgarlas y entender su moralidad, es diferente a la de los demás; lo que promueve la creencia de que pueden hacerlo todo, porque todo se les perdonará. Pero esa excepción, esa medición moral diferente que las personas hacen de sus “superhombres”, debe venir acompañada de parámetros morales inviolables.

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Lo que ocurre con esa “inviolabilidad” moral es que no se mantiene cuando se trata de humanos. Podemos idealizar a un “superhéroe” de comics porque su moralidad no será afectada por las fuerzas de presión y mantendrá su “inviolabilidad”. Ese “superhéroe” resistirá las tentaciones más allá de las adicciones de sus creadores, los escritores y dibujantes. Su moralidad siempre estará sujeta a las limitaciones éticas de su personaje. Pero con una persona  es diferente. Con un ser humano, vestido de “superhéroe”, su moralidad será afectada por la corrupción, sexualidad, adicciones, familia, amigos, condiciones económicas, compromisos, etc. Y cada uno de esos factores genera riesgos, debilidades, oportunidades, acciones y reacciones, que desvincularían al hombre del “superhombre”, destruyendo al “superhéroe” para dejarnos al simple ser.

En la película “Batman: El caballero oscuro”, el Fiscal de ciudad Gótica, Harvey Dent, que combatió a los criminales, dijo: “Mueres como un héroe o vives lo suficiente para convertirte en un villano”. Luego de sobrevivir a un accidente, Dent  terminó convirtiéndose en el maligno personaje “Dos caras”. Si Lance Armstrong hubiera muerto del cáncer que le dio, hoy sería una leyenda, un héroe; pero vivió lo suficiente para ahora convertirse en un villano.

Al final, no somos “superhéroes” ni “superhombres”, existimos como simples humanos colmados de errores, fracasos, triunfos y virtudes… sólo que a veces lo olvidamos.

Noel Valderrama /@NoelValderrama

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