Para gamers vintage: “The Order: 1886”: entre la espera y la intensidad

Con gran carga dialéctica, un exasperante desglose a base de secuencias y con un escaso número de momentos para los disparos. Salvo estas deficiencias, lo cierto es que «The Order: 1886» brilla en su apartado gráfico, impresionante, y posiblemente uno de los más avanzados que hayamos conocido hasta la fecha.

El juego de disparos en tercera persona, exclusivo para la consola PlayStation 4, tiene algo de especial. Para bien o para mal. En ocasiones pareciera que estamos ante una aventura gráfica, en donde la jugabilidad es muy limitada. En otras, la trama se envuelve en un misterio muy atrayente, pero ello consigue que perdamos en ciertos momentos la atención.

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El sistema de disparos, correcto y competente, promulga el esfuerzo del tirador. No es fácil acertar a las primeras de cambio y puede provocar que resulte poco interesante en comparación a otros títulos especializados en, precisamente, eso: disparos. Los esquemas y los patrones de los movimientos es harina de otro costal, puesto que lo limitado del asunto llega a pasar factura.

Este «shooter», no obstante, sí capta la atención por lo truculento de la historia. Herederos de la Orden de los Caballeros del Rey Arturo, los muchachos, dirigidos por el personaje controlable Sir Galahad, se embarcan en una cruzada para decidir el curso de la historia, una historia ambientada en el Londres victoriano en donde la aparición de una subraza de seres extraños y peligrosos acecha la ciudad. Son humanos genéticamente distintos, unos «híbridos» poderosos que nos obliga a mejorar la precisión para acabar con ellos gracias a un original arsenal de pistolas, fusiles y extraños arcos eléctricos.

Ee esa trama de la que hablamos, cuidadosamente reproducida en base a un apartado gráfico pulido, detallado y bastante interactivo, subyaceciertas leyendas y curiosidades de la época. Los entornos y los ambientes son, de verdad, obras maestras de la técnica que consigue sacar lustre a la plataforma de Sony. Es bello, hermoso, alucinante la reconstrucción de los edificios y los personajes. La presencia de un joven inventor Nikola Tesla, el propulsor de la electricidad, es indudablemente importante para conseguir, como si se tratase de un Batman de la época, los «gadgets» y objetos increíbles que nos ayudarán a conquistar las misiones.

Con un toque profesional y cinematográfico, la carga dialéctica es, para bien o para mal, fundamental a lo largo del juego. Con cierto sentido y convincente, los personajes se expresan correctamente en su versión en castellano. El nivel de exigencia por parte de los amantes del género hacia este título era magnánimo y su pecado ha sido el no conseguir una jugabilidad acorde a los nuevos tiempos, que demandan mayor libertad de movimientos y evitar en la medida de lo posible las secuencias cinemáticas en donde el jugador no tiene control sobre los personajes

El juego nos suelta, por ejemplo, en una vivienda de la que tenemos que escapar y, en esa huída, nos encontramos con un escenario lineal en donde solo existe un camino, algo que sucede, por ejemplo, en la saga «Uncharted» y en otros títulos similares, aunque a diferencia del juego en el que aparece el carismático Nathan Drake, aquí no existen grandes rompecabezas. En ocasiones nos encontramos con puertas cerradas, que nos obliga a utilizar un artilugio que levantan los pernos de las cerraduras. El juego, está más cerca de «Beyond: Two Souls» que de «Uncharted». Además, la falta de un sentido rejugable y la ausencia de un modo multijugador invitan a probarlo al menos una vez.

Fuente [Abc.es]

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