Siete grandes mujeres de la historia que cambiaron el mundo

Las mujeres han participado en descubrimientos científicos, humanistas y en la defensa de los derechos humanos por lo que merecen la pena ser reconocidas

Eleanor_Roosevelt

A lo largo de la historia las mujeres han sido reconocidas por realizar distintas labores que han contribuido al desarrollo de la ciencia y al respeto de los derechos humanos. A continuación presentamos a 7 mujeres que han cambiado el curso de la historia.

Florence Nightingale: nació en Florencia Italia, el 12 de mayo de 1820 y fue la creadora del primer modelo conceptual de enfermería, por lo que es considerada como la primera persona en profesionalizar esta carrera.

De igual forma fue escritora y estadística por lo que dedicó sus estudios a la epidemiología. En 1860 formó la primera escuela de enfermería laica en el mundo y más tarde se hizo famosa por presentar varios trabajos en la asistencia a los heridos durante la guerra de Crimea. Nightingale fue conocida como la “dama de lámpara” por realizar rondas nocturnas con una lámpara para atender a sus pacientes.

Mary Wollstonecraft: fue una escritora y filósofa británica. Nació en 1759 y es considerada como una de las precursoras del feminismo. Durante su vida cumplió diferentes roles; al ser una mujer sin dote fue costurera e institutriz. Igualmente pudo desempeñarse como una escritora independiente en Londres, aspecto que para la época era inusual.

Una de sus obras más conocidas es Vindicación de los derechos de la mujer, y en ella explica que las mujeres no son inferiores a los hombres por lo que ambos géneros deben ser tratados por iguales. Igualmente señala que las féminas son vistas como menos porque no reciben la misma instrucción que los del sexo masculino.

Eleanor Roosevelt: nació en Nueva York en 1884 y falleció en 1962. Fue la primera dama, esposa del presidente Franklin Delano Roosevelt, así como una diplomática y activista por los derechos humanos.

Durante la segunda guerra mundial viajó por Estados Unidos promoviendo el New Deal, una política intervencionista para luchar contra la Gran Depresión de este país que sufrió en esta época. Posteriormente fue nombrada como “La primera dama del mundo”, en honor a la labor que realizó durante el mandato de su esposo.

Ada Lovelace: fue una matemática y escritora británica que nació en 1815. Entre sus logros se distingue el trabajo que realizó con una máquina analítica para descubrir lo que hoy día conocemos como un algoritmo que puede ser procesado por una máquina. Sus estudios la llevan a ser la primera persona en ser programadora de ordenadores.

Se definía a sí misma como analista y científica y sus investigaciones presentaron el primer bosquejo para crear máquinas que no sirvieran únicamente para sacar cuentas.

María Grazia Lombardi: conocida como Lella, es una de las pocas pilotos que han participado en la Fórmula 1 y es conocida por ser la única, a la fecha, que ha puntuado en una carrera de la máxima categoría.

Nació en Italia el 26 de marzo de 1941 y en el Gran Premio de España de 1975 logró un sexto lugar por lo que obtuvo 0,5 puntos. Falleció a los 51 años de edad, producto de un cáncer.

Maud Wagner: es conocida por ser la primera tatuadora de la historia. Nació en Kansas, Estados Unidos en 1877 y antes de dedicarse a tatuar trabajaba como acróbata en un circo.

Al conocer a Gus Wagner –el hombre más marcado de América para esa época- decidió comenzar una relación con él y finalmente casarse. Cuando se establecieron la mujer aprendió a tatuar de su esposo y a abrirse un camino en un área que era dominada solo por hombres.

Kathrine Switzer: nació en Alemania en 1947 y de pequeña se mudó con su familia a Estados Unidos. Desde niña se sentía atraída por el atletismo e, impulsada por su padre y su novio, se inscribió en el maratón de Boston de 1967.

Para esa época no era ilegal que las mujeres corrieran pero tampoco era bien visto. Switzer corrió con el dorsal 261 y cuando empezó el maratón Jock Semple, codirector de carrera, la persiguió para que abandonara la competencia. Al final la organización del maratón creó una providencia para que las mujeres no pudieran participar en este tipo de carreras y Switzer llevó una lucha hasta que, cinco años después, se eliminó esa ley.

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