Opinión: Yo no quiero que se vaya Maduro

¿Cuál es la obsesión que tienen todos con que se vaya Nicolás Maduro? A mí la persona que menos me importa que se vaya del país es, en realidad, Nicolás Maduro, porque ese señor no es la causa del problema que estamos padeciendo todos los venezolanos, ese señor es la CONSECUENCIA.

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Yo, el que sí quiero que se vaya del país es el empleado público reposero, burócrata e ineficiente (es decir, la mayoría). También quiero que se vayan todos los conductores que cuando hay un accidente en la carretera hacen una triple cola tratando de pasar primero. También quiero se vayan por supuesto todos los motorizados que circulan sobre la acera y los que se paran sobre el rayado, los que se comen siempre el semáforo y los conductores que arrojan basura por la ventana.

En especial quiero que se vayan los idiotas e idiotos que reservan toda una fila completa en el cine para sus amigotes que aún no han llegado; o las viejas que cuando uno se sienta a su lado en el aeropuerto te dicen con cara de cañón: “Ese puesto está ocupado”. Esos típicos personajes de nuestra fauna venezolana que se creen únicos en el mundo, con todos los privilegios que les otorga su viveza criolla.

Quiero que se vayan los que se roban cualquier cosa que ven mal parada por ahí. Quiero que se vayan los que atienden mal al público y también todos los buhoneros de las aceras… ¡Ah! y sobre todo, los mafiosos y mafiosas que le venden los puestos y las mercancías a esos buhoneros.

Quiero claro, que se vayan también todos los corruptos, desde la señora que se roba los lápices y las hojas blancas de la oficina, hasta el señor que se roba los bombillos del pasillo de su edificio y coloca los quemados que tenía en su casa. También los indolentes que aceptan un cargo público sabiendo que no tienen las competencias necesarias o los que se mantienen allí, solo porque tienen a un “panita” en el gobierno.

Que se vayan las madres irresponsables que tienen como 5 carajitos de 5 machos diferentes porque según ellas: “Dizque no fueron pa´ la escuela”, y por supuesto, que se vayan con ellas todos esos “machotes” que las usaron como a trapos.

Que se vayan todos los que creen que educar a sus hijos es sentarlos a ver Discovey Kids y Carton Network, mientras ellos tienen la cabeza sumergida en las redes sociales leyendo “memes”.  Para luego entregarlos a un depósito de esos llamados Escuelas, esperando que además de enseñarlos, de paso se los eduquen.

Que se vayan los matraqueros y extorsionadores que pululan en los organismos del Estado así como en cada alcabala de carretera. Que se vayan los pranes y los traficantes, los empresarios deshonestos y los especuladores, los que aún pretenden vivir en Venezuela, como ricos sin producir un carajo, los que esperan todo regalado y los que se creen más vivos que todo el mundo.

No podemos dejar por fuera a los sindicaleros, los abogados piratas y los taxistas tracaleros del aeropuerto. Adiós a los policías malandros y viceversa, raspa-cupos y bachaqueros.

Así cuando se hayan ido todos estos venezolanillos, yo les garantizo que se irán solitos y para más nunca volver, no solo los Nicolás Maduro y compañía; sino también de ñapa se irán los Ramos Allup, las Maria Corina, los Leopoldo, los Capriles, los Freddy Guevara, los Guanipa y toda la vergonzosa caimanera política que se alimenta gracias a la ignorancia de un pueblo. Un pobre pueblo que ni siquiera es capaz de reconocer ya, ni a sus propios verdugos.

PD: Hay una sola manera de sacar a todos esos venezolanos del país… y es pasándolos por las armas… sí, por las armas de la EDUCACIÓN.

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Escrito por Luis Zeppenfeldt H.

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