Yuca Amarga: “Concejales cómplices”, por @emilio_guzman

333596817Es sorprendente el alto grado de hipocresía con el que se han manejado la mayoría de los concejales en Venezuela, cientos de veces los escuchamos levantando la voz en contra del alcalde de turno, pero cuando les corresponde evaluar la gestión presentada por el burgomaestre casi siempre levantan la mano tímidamente y en menos de un segundo avalan lo que durante todo el año les parecía que menoscababa los derechos de los ciudadanos de sus respectivos municipios.

Los deberes y las atribuciones de los ediles en Venezuela están claramente descritas en el artículo 95 de la ley Orgánica del Poder Público Municipal, entre las cuales destacan: consultar a las comunidades sobre los proyectos de ordenanzas, aprobar el presupuesto anual del municipio, promover los mecanismos para que el vecino controle y evalúe la gestión pública municipal, revisar el plan de inversión municipal y controlar el gobierno y la administración local en los términos consagrados en la Constitución y la misma ley; pero paradójicamente los parlamentarios municipales se convierten en activistas gobierneros y todos los deberes que le ordenan los libros de la ley pasan a ser letra muerta, por el contrario se convierten en defensores a ultranza del alcalde o la alcaldesa, a pesar de estar conscientes de la indolencia, la ineficiencia y la corrupción voraz en la que están inmersos.

Citemos el desastre en que se encuentra el municipio Bolívar- Barcelona, sumergido entre aguas negras, basura, escombros, miseria, hampa, vías deterioradas y para colmo envueltos en escandalosos casos de corrupción como el de la planta de asfalto, pero según los informes de gestión presentados por el Capitán Pérez Fernández en su momento y ahora por la Sra. Inés Sifontes, el poder ejecutivo no tiene ningún tipo de responsabilidad ya que todos los años han sido aprobados de forma unánime por los concejales capitalinos, que de paso todos son del PSUV y la llamada izquierda revolucionaria.

En el municipio Bruzual ocurría igual, desde el 2005 y por 7 años consecutivos los ediles del PSUV quienes gozan de las 2/3 partes del concejo municipal aprobaron con los ojos cerrados la gestión de Leobardo Canache, a pesar de que existían evidencias de desfalcos en las obras de asfaltados en sabana de Uchire donde la empresa Corto Prado colocó capas asfálticas de apenas 3 cm de espesor y el mismo FIDES ordenó la remoción del trabajo mal hecho, pero no conformes con eso y si haber corregido tal aberración, mis colegas pesuvistas aprobaron el pago de la retención sin haber corregido la obra, habrá complicidad?, de igual forma colaboraron en la malversación en partidas del agua en Guanape y Clarines; en el guiso de las ambulancias de SUMTEX; en el crimen de la dotación ficticia de instrumentos quirúrgicos y equipos pediátricos para el hospital de Clarines y en el superguiso del Terminal de pasajeros de Barrio Obrero, que después de 6 ejercicios fiscales y asignaciones mil millonarias lo que quedó fue un potrero para burros y cuatro cabillas podridas; el caso del catastro municipal y el zarpazo de la empresa Hom Some que se llevó en los cachos millones de bolívares y no entregó resultados; la mágica desaparición de 5000 tubos donados por PDVSA para los concejos comunales, donde el alcalde y el director de catastro son los responsables y para colmo no movieron un dedo en el escandaloso caso del narcotraficante aprehendido flagrantemente por POLIBRUZUAL en la calle San Antonio de Clarines con 500 matas de MARIHUANA aproximadamente y ni siquiera aprobaron una interpelación a los funcionarios, porque el delincuente que liberaron sin autorización de ningún tribunal es hijo de un ex vice-ministro del actual gobierno y amigo del alcalde Canache, estos son algunos de tantos casos, esto es corrupción sin freno y quienes han aprobado todos los años los informes de gestión del alcalde son corresponsables.

Actualmente los sinvergüenzas dejaron de aprobar los guisos porque se avecinan las designaciones de candidatos a alcaldes y todos aspiran ser los elegidos.

Por: Emilio Guzmán Rojas

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