Cogito ergo sum: “Más allá de las palabras” Por @jdsolorzano

José Dionisio SolórzanoLos invito en las siguientes líneas a analizar brevemente el discurso político de los principales actores de la vida pública venezolana con el propósito de saber qué hay detrás de las palabras y las orientaciones estratégicas de cada una de sus aseveraciones.

Vamos a tratar el tema del debate oficialista en el marco de la polémica carta del ex ministro de planificación, Jorge Giordani, y los consecuentes ecos, tanto positivos como negativos, de esta misiva que se convirtió en viral en las redes sociales y a la vez sísmicas en el ámbito socio-político.

La carta aunque usted no lo crea tuvo un preámbulo. Luego de la salida abrupta de Luis Chataing, ex presentador de la televisora Televen, la directora del periódico Correo del Orinoco, Vanessa Davies, la llamada periodista favorita de Hugo Chávez, declaró que se solidarizaba con el comunicador y rechazó, óigase bien, la censura en los distintos medios de comunicación.

¿Qué hace una de las ultra-revolucionarias apoyando a un crítico al régimen? Su posición causó, en propios y extraños, una gran extrañeza.

En breve surge “esa carta desgraciada”, como diría Gualberto Ibarreto, denunciando un vacío de poder en Miraflores y los constantes yerros  en la conducción económica del país.

¿Qué hace el economista favorito de Hugo Chávez arremetiendo en contra de Nicolás Maduro llamándolo incapaz?

Sencillamente la opinión pública ha pensado, lo que cualquiera hubiera hecho, que el oficialismo se desmorona, hasta los más duros y cercanos colaboradores del ex presidente Chávez se abren dejando solo a Nicolás.

Después el ex alcalde de Caracas, Freddy Bernal, lanza su estocada al aseverar que “el Psuv no ha sido instrumento de cambio social para el pueblo”. Ya no hay duda algo está pasando en el Palacio de Miraflores.

Recientemente leíamos por los medios de comunicación impresos y digitales que la llamada Coordinadora Simón Bolívar, un colectivo que hace vida en el populoso y emblemático sector del 23 de Enero de Caracas, salió de su mutismo para respaldar a Giordani y acusar los actos de “corrupción que persisten en el Gobierno”.

¿Qué se lee ante estas aseveraciones? Primero que existen tendencias dentro del régimen que no se sienten cómodos con la dirección del sistema madurista, segundo la carencia de cohesión política entre los factores que pululan alrededor del régimen.

Significa que existe un grupo de oficialistas que creen que Nicolás está acabando con lo que llaman la revolución, que no controla el país y es el culpable de la inestabilidad evidente del sistema actual.

Además Giordani ataca el ámbito económico, mientras que Bernal, la coordinadora Simón Bolívar e inclusive Vanessa Davies se posicionan del flanco político, lo que demuestra el debilitamiento total del “poder” de Maduro en la conducción de la nación.

Desde adentro están debilitando a quien califican de “traidor”, porque es claro observar que el lado más radical, de lo que solíamos llamar chavismo, se separa de la dirección del Gobierno y empieza a carcomer los cimientos de éste.

Por otro lado, en medio de la vorágine, Diosdado Cabello asegura que “mi única tendencia es el chavismo completo”, lo que representa un duro golpe para Nicolás, debido a que se erige asimismo como el unificador de los revolucionario, responsabiliza a Maduro de la división del Gobierno, consolida su imagen de líder interno del partido y critica a Giordani diciendo que “si me tocara irme, me iría en silencio” con lo cual también deja asentado sus principios de lealtad con el “proceso”.

Y ante todo esto la respuesta de Nicolás ha sido torpe, le recrimina a Giordani su carta, olvidándose que fue un cercano colaborador de su antecesor y menospreciando el impacto de Davies y sus declaraciones en las bases oficialistas.

Por José Dionisio Solórzano

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