Conoce lo que no se vio de Amy Winehouse

La polémica parece perseguir a Amy Winehouse incluso después de su muerte hace casi cuatro años. Un documental sobre la vida de la cantante revela metraje inédito y abre el debate sobre la culpabilidad de su trágico final. ‘Amy’, que se estrenó la semana pasada en Reino Unido y llegará a España el 17 de julio, fue aclamado en el festival de Cannes y cuenta con entrevistas a amigos y conocidos de la artista recabadas por el director Asif Kapadia, creador del también exitoso documental ‘Senna’. La familia Winehouse accedió a colaborar, pero después de ver la película retiró su participación alegando que el resultado es «una deshonra».

Conoce lo que no se vio de Amy Winehouse

El documental

Material inédito: ‘Amy’, de 128 minutos, incluye imágenes nunca vistas de Amy Winehouse y dos canciones inéditas.

‘Amy’ es la primera película oficial sobre la vida de la artista e incluye dos canciones inéditas. Para producir la cinta, de más de dos horas de duración, se llevaron a cabo cien entrevistas a allegados de Amy Winehouse. Los responsables de la grabación aseguran que abordaron el proyecto «con total objetividad», mientras que la familia afirma que la cinta es «engañosa» y no muestra la verdad sobre la cantante. La imagen que se da de ella es de gran fragilidad y vulnerabilidad, atribuyendo a su entorno claras maniobras para aprovecharse económicamente de su talento.

El propio padre de la cantante prepara ahora un documental alternativo en respuesta a ‘Amy’. «Si yo fuera a ver esta película y no supiera lo que ocurrió, también tendría una pobre imagen de mí», asegura Mitch Winehouse, que colabora junto a Reg Traviss, un exnovio de la estrella, en esta nueva versión. Para llevar a cabo este trabajo titánico, Winehouse padre y Traviss hablarán con las mismas personas que aparecen en el documental de Asif Kapadia, pero no editarán las entrevistas. «Vamos a contar la verdad sobre la vida de Amy, porque esto no lo es».

Mitch Winehouse no sale muy bien parado en el filme. Kapadia lo presenta como un progenitor ausente –la abandonó cuando solo tenía 9 años– que aprovecha la fama de su hija para lanzar su propia carrera musical. «Basta con escuchar las letras de sus canciones», argumenta el director. Amy, en su canción más popular, ‘Rehab’ –del álbum ‘Back to Black’–, se niega a ir a rehabilitación y canta: «No tengo tiempo y mi padre dice que estoy bien». Una frase que Mitch Winehouse dijo ante los medios. Pero el gran villano de la película es, sin lugar a duda, el exmarido de la cantante, Blake Fielder-Civil, al que todos señalan como culpable de su adicción a las drogas. Ambos llegaron a gastarse 7.000 libras (unos 7.620 euros) semanales en estupefacientes.

La película reconstruye la vida de Amy desde las primeras tomas grabadas, cuando cantaba en el cumpleaños de una amiga en 1998, hasta el día de su muerte. Al principio se puede ver a una joven divertida, feliz y sana; una imagen muy diferente de la que tiene el público de la británica.

Éxito y declive

Su carrera musical fue meteórica. En 2003 publicó su primer álbum –‘Frank’–, que entró en la lista de los más vendidos de Reino Unido. El disco se grabó en muy poco tiempo porque la estrella, que por entonces tenía 20 años, raramente desafinaba y mantenía los ritmos con precisión. «No creo que vaya a ser para nada famosa. No podría soportarlo, me volvería loca», afirmó ella en lo que luego ha sido una profecía.

Su productor dice que destruyó 14 canciones inéditas

Si bien su vida seguirá dando que hablar con películas y libros, parece que la discografía de Amy Winehouse se limitará a los dos álbumes que publicó en vida. Según ha confesado a la revista ‘Billboard’ el jefe de Universal Reino Unido, David Joseph, él mismo se encargó de destruir todo el material inédito de la artista. «Fue una cuestión de moral», asegura. Las grabaciones estarían compuestas por unas catorce canciones que Winehouse escribió para un nuevo álbum.

De ser verdad, el disco compuesto por descartes ‘Lioness: Hidden Treasures’ (2011) será el primer y último título póstumo de Amy Winehouse. Joseph defiende su decisión de tirar a la basura el material inédito de la estrella refiriéndose a la explotación económica que sufren los artistas fallecidos. Con la muerte repentina de Amy Winehouse se despacharon millones de copias de sus dos discos, lo que debió de tentar a más de uno. Evitaría así una explotación como la que sufrió a su muerte Jimmy Hendrix.

En los cinco años anteriores a su desaparición, la cantante no publicó ni una canción, pero no dejó de acudir al estudio de grabación. En 2010 anunció la llegada de un nuevo disco que nunca vio la luz. Joseph no tiene claro cómo de avanzadas estaban las canciones. «Probablemente terminó el proceso de escritura semanas antes de morir», afirma Salaam Remi, uno de los productores habituales de Winehouse. El material no contaba con la aprobación de la cantante por lo que Joseph creía que no debía ser publicado.

La decisión tomada por el jefe de Universal puede parecer extraña en una industria tan propensa a buscar el éxito de ventas a cualquier precio. David Joseph, que también participa en la producción del documental ‘Amy’, cree que destruir las cintas era la única manera de asegurar el legado musical de la malograda artista.

Entonces llegó ‘Back to Black’ (2006), el disco con el que saltó a la fama. Con un soul de producción impecable, obra de Mark Ronson, Winehouse cambió el panorama musical del momento. Su voz parecía crecer en medio de melodías y ritmos irresistibles. Las canciones ‘Rehab’, ‘You Know I’m No Good’, ‘Love Is A Losing Game’ y la homónima ‘Back to Black’ fueron aclamadas por el público, y el disco vendió 11 millones de copias en todo el mundo. Fue número uno en una veintena de países y con él la cantante consiguió cinco Grammys en una sola noche, todo un récord.

Su talento solo se vio superado por su dependencia a las drogas y el alcohol. Después de su separación de Blacke Fielder-Civil en 2009, sus problemas con los narcóticos se agravaron. Los ‘paparazzi’ la retrataban constantemente borracha y dando tumbos por la calle, hasta tal punto que los escándalos que protagonizaba empañaron su carrera musical. En los cinco años posteriores a ‘Back to Black’, no publicó ningún disco y sus actuaciones en directo resultaban vergonzosas. Era incapaz de cantar y no recordaba las letras de sus canciones. Solo era cuestión de tiempo que la espiral de autodestrucción en la que estaba inmersa acabara con ella. Fue el 23 de julio de 2011 cuando la Policía de Londres encontró el cuerpo de la cantante en su casa de Candem, junto a tres botellas de vodka. La autopsia reveló que la causa de la muerte había sido un coma etílico. Tenía 27 años, la misma edad que Jimmy Hendrix, Janis Joplin y Kurt Cobain cuando murieron. El alcohol mató a la chica de los moños imposibles y dio vida a la leyenda de la trágica reina del soul.

La inmortal Amy

La leyenda sigue viva en el número 30 de Candem Square. La que fuera la casa de Amy Winehouse se ha convertido en lugar de peregrinación para sus miles de seguidores. Todavía hoy se pueden encontrar cartas y flores depositadas por fans de todo el mundo. La familia de la cantante puso en venta la casa por 2,7 millones de libras a los diez meses de su muerte.

Para producir la cinta, de más de dos horas de duración, se realizaron cien entrevistas a allegados de la cantante

La presencia constante de los fans dificultó la venta, por lo que Mitch Winehouse decidió sacarla a subasta. Sus padres dirigen ahora la Fundación Amy Winehouse, cuyo objetivo es ayudar a jóvenes adictos a las drogas y el alcohol. La organización se financia con donaciones y el dinero que dejó la cantante. La familia dijo que no había quedado mucho, pero después de su muerte las ventas de ‘Back to Black’ se dispararon. Con 20 millones de copias vendidas, se convirtió en el disco más vendido del siglo XXI en Reino Unido .

Después de su muerte, como no podía ser de otro modo, se anunció la publicación de un álbum póstumo. A finales de 2011 salió ‘Lioness: Hidden Treasures’, que la revista ‘Rolling Stone’ definió como «el monstruo de Frankenstein». Trozos, retales, pedazos recopilados de todas las horas de grabación en estudio que dejó la artista entre 2003 y 2011. Una mina de oro que nadie dudó en explotar. No es el disco que Amy Winehouse hubiera publicado, tan solo una sombra de lo que podría haber sido su carrera musical.

A pesar de su breve discografía, que cuenta con solo dos discos, su legado musical es mucho más amplio. La británica encarnó un nuevo tipo de artista real y humana que, con una voz potente y electrizante, cantaba sobre sus experiencias personales. Revitalizó la música ‘vintage’, creando un estilo propio con tintes melancólicos y oscuros. Su estilo e influencia se han extendido y, hoy en día, se aprecian claramente en artistas como Adele, Duffy, Lorde y Lana del Rey.

Fuente: [diariosur.es]

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