Famoso director: "El cine actual es pornografía de la destrucción" - LeaNoticias.com

Famoso director: “El cine actual es pornografía de la destrucción”

David Fincher, director de «La red social» sienta cátedra sobre violencia, actores y perfeccionismo. «Fui a un programa de verano después del instituto pero la escuela de cine no era para mí. Aprendí mejor de mis propios errores». La declaración de intenciones lleva la firma de David Fincher, director de filmes como «La red social» y «Seven», y sorprende más por el escenario que por su contenido. El cineasta, vestido de negro en contraste con su cabello y perilla canos, ha acudido a Madrid para ofrecer una «master class» en la escuela universitaria de arte y espectáculos TAI. Le escuchan alumnos que sueñan con emularle y algún que otro colega, como Daniel Monzón.

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Fincher estrena el próximo 10 de octubre su último trabajo, «Perdida», basada en la novela superventas de Gillian Flynn. Antes de su aparición en la sala se proyectan veinte minutos de la película, protagonizada por Ben Affleck. Después, Fincher reparte consejos y reflexiones: «Lo más importante para un director es la habilidad para articular tus intenciones, seducir con lo que quieres hacer, aunque algunos pensarán que eres un idiota». O: «En 100 días de rodaje intentas que todo el mundo esté en el mismo punto. Es como el ajedrez tridimensional».

Se le pregunta por su debut en la televisión de la mano de la aclamada serie «House of cards»: «Fue una experiencia buena y mala. Me avisaron de que no tendría el tiempo y el dinero a los que estaba acostumbrado. La televisión es el único sitio para hablar de un personaje así (el protagonista, Francis Underwood), que acabas viendo que es un hipócrita. Las películas van en línea recta. Se han convertido en una pornografía de la destrucción», afirma rotundo. De los actores cuenta que «no les pongo en un pedestal frente a un técnico o un guionista», aunque valora su capacidad para «desdoblarse».

¿Qué le pide a un intérprete?«No quiero tu mejor versión, quiero la mejor versión de la historia. Si hago quince tomas, tienes que estar quince veces bien». Un perfeccionismo que es su sello personal. «Al final del día nadie se va pensando que una escena le importa más que a mí. Es un acto de generosidad, aunque después de 14 horas no piensas en ser generoso». Antes de marcharse, Fincher sortea el sambenito de la violencia, tan presente en su cine (véase «El club de la lucha»). «Si no consigues que la violencia se perciba como algo horrible, es un problema para la película. Tienes que hacer sentir que duele. Que el espectador piense que la violencia es mala».

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Fuente [Abc.es]

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