¡Fuerte! Colombiana en Venezuela: ¡Me quedé sola de este lado, mis tres hijos tuvieron que irse!

Quienes aún viven en el sector donde hace más de una semana el gobierno venezolano demolió algunas viviendas, sacando a sus ocupantes hacia Colombia, señalados de pertenecer a grupos irregulares, rompen el silencio y aclaran que “el sector no es ninguna invasión. Aquí hay tres barrios: Ezequiel Zamora, Mi pequeña Barinas y Che Guevara y con ellos conformamos una comuna”, dijo Víctor Silva, habitante de una vivienda marcada con la letra D, que no sabe si significa demolición o dignificación. El Colombiano.

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Recordó Silva que hace más de una década cuando llegaron a esas tierras que pertenecían a una hacienda improductiva y ninguna autoridad venezolana les puso objeción, “cuando el presidente Chávez dijo que podíamos invadir terrenos que no estaban produciendo, esta zona reunía todas las condiciones y llegamos a invadir, empezamos de cero, durmiendo hasta en cartones y poco a poco fuimos progresando.

Llegar a este sitio hoy en día, no es difícil porque hasta un puente llamado Sucre, construyó el gobierno para facilitar la entrada al sector. Luego de los últimos sucesos, el paso está extremadamente restringido, todos sus accesos lo custodian militares venezolanos, armados que no solo piden cedula a las personas que ingresan, las requisan y si van en vehículos también los revisan.

No es permitido el paso a medios de comunicación, nadie puede hacer fotografías, ni grabar imágenes de los que allí sucede. Quienes acceden pueden apreciar una escena similar y en menor cuantía de destrozos a la de cualquier barrio del medio oriente, ruinas, escombros y militares.

Aún quedan muchas casa en pie y personas habitando la zona que se niegan a salir con argumentos bien valederos. “Tenemos 15 años aquí, y pagamos todos los servicios, agua potable, electricidad, gas doméstico, televisión por cable, igual a cualquier ciudadano de otro sector de San Antonio y lo cancelamos a las instituciones que compete, directamente en sus oficinas”, explicó Cecilia Vera, colombiana con documentos de residente.

Ella con lágrimas en los ojos y voz entre cortada comentó como han sido sus días luego de la intervención militar en la zona. “No puedo dormir completo en las noches, tengo mucha tristeza, me quedé sola de este lado, mis tres hijos tuvieron que irse, ellos estaban establecidos acá conmigo, con trabajos estables. Cuando llego la Guardia Nacional ese día tempranito, se los llevaron engañados, les dijeron que solo les revisarían antecedentes y luego los dejaban ir…puras mentiras, los tuvieron todo un día en una cancha a pleno sol y luego los deportaron. Ahora están en La Parada, viviendo de la caridad de la gente”.

A lo largo de las humildes calles sin pavimentar se divisa el ondear de la bandera de Venezuela en cada una de las viviendas, dicen los lugareños que es símbolo de que son nacionales o su estado de residencia en el país es legal.

Es mucha la incertidumbre que reina en el lugar luego de los desalojos y los habitantes dicen que, “aquí vivíamos en paz, todos solidario y participábamos activamente en actividades de la comunidad pero llegaron los militares y ya nada es igual”, puntualizó Moraima Santos, venezolana nacionalizada.

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