‘Electrofitness’: en forma con sólo 25 minutos de ejercicio a la semana

A simple vista no parece un lugar equipado para hacer deporte de alta intensidad. Prometen poner en forma a cualquier persona con sólo 25 minutos de ejercicio a la semana y no hay grandes y pesados equipos de musculación, ni cintas de correr, y de las largas filas de mancuernas que tienen todos los gimnasios sólo quedan las pesitas de colores a las que casi nadie hace caso. Pequeños elementos como pelotas o tiras elásticas, además de una bicicleta elíptica, completan junto a tres aparatos de los que salen dos cables la sala en la que se practica el entrenamiento de moda. Es la estimulación eléctrica muscular (EMS), una técnica que hasta hace poco sólo se empleaba en la recuperación de lesiones y que hoy, adaptada a la persona sana, ha provocado que los centros específicos donde se imparten las sesiones se multipliquen y algunos gimnasios ya lo incluyan en sus ofertas.

Si existen los milagros en el campo de la actividad física y la estética, aún no se tiene constancia de ellos. Esa es la primera lección que hay que tener bien clara. La segunda es que la electroestimulación no es para vagos, como erróneamente han dicho algunos de forma interesada para ganar clientes o bien despectivamente, otros, para desacreditar esta técnica. Sí es para gente con poco tiempo para dedicar al deporte, pero también para personas que realizan ejercicio de forma habitual y quieren dar un paso más. Esta posibilidad de adaptar el entrenamiento a distintas necesidades y públicos es una de las claves del éxito de la EMS.

Una mujer de mediana edad con 20 kilos de sobrepeso puede tener junto a ella en la máquina de al lado a un joven delgado cuyo objetivo es ganar masa muscular. Equipados exactamente igual uno y otro (mallas y camiseta de algodón bien ceñidas sobre la que se coloca el chaleco y el ‘pantalón’ corto con los electrodos), la diferencia entre sus programas está en el entrenador, figura tan importante en este método como la tecnología empleada y que el cliente tiene a su disposición en exclusiva durante el tiempo que dura la sesión. El preparador decide la intensidad de los impulsos eléctricos en cada grupo muscular de manera independiente o puede no trabajar una zona si el alumno tiene una molestia.

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Equipo completo EFIT 1280.

“La electroestimulación nos ayuda a entrenar el cuerpo con menos carga. Los impulsos eléctricos permiten que el músculo reciba mayor estímulo, lo que aumenta la tensión y provoca que el entrenamiento sea más eficaz”, afirma Mario Ciudad, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y uno de los entrenadores del centro Efitde Móstoles. Como especialista en preparación física considera que lo ideal es utilizar la EMS como complemento de otras actividades deportivas además, claro está, de seguir una dieta sana.

Pero, ¿realmente con 25 minutos a la semana es suficiente? “Sí, aunque dependerá de la condición física previa del cliente que los resultados sean visibles antes o después. Si acude a nosotros una persona sedentaria habrá que preparar unas clases de rodaje. Se trabajan 350 músculos a la vez , mientras hacemos, por ejemplo, un ejercicio específico de bíceps la máquina hace que el resto del cuerpo no se relaje. Una sesión de máxima intensidad puede llegar a equivaler a tres horas de trabajo en el gimnasio”.

‘Engancha’ vs. ‘No lo recomiendo’

Como tantos otros ‘boom’, relacionados con el deporte o no, la EMS corre el peligro de convertirse en una burbuja. La apertura de estudios no cesa, crece la competencia y los precios, inicialmente muy altos, se han moderado en los últimos meses. Una sesión, en función también de la franquicia, sus promociones y bonos, cuesta entre 25 y 30 euros y la primera suele ser gratuita. Desde Efit creen que este método “no es una moda sino una tendencia consolidada” y confían en la “fidelización del cliente” como su principal arma para afrontar el futuro. Mario asegura que “quien lo prueba repite”.

Nagore, sufridora modelo del vídeo que acompaña este texto, da fe de ello. De su primera experiencia recuerda el “cosquilleo” que sintió al recibir los impulsos eléctricos -“no duele pero da cosa”, puntualiza- y admite que no esperaba los resultados que ha alcanzado. “Esto engancha y motiva. Tener a un entrenador contigo es una ayuda y una diferencia importante respecto al gimnasio”, añade.

Contraria a esta visión positiva de la EMS es la postura de Manuel. Este deportista profesional acudió a un centro para no perder la forma física durante un tiempo de vacaciones: “Mis baremos de fuerza no mejoraron y después de la primera clase estuve una semana con muchos dolores. La gente que conozco que lo ha probado por estética no ha notado ningún beneficio y, además, es bastante caro. No lo recomiendo”.

Es imposible trazar un perfil del usuario de electroestimulación. El para todos los públicos -sanos- se cumple en este caso a rajatabla. Es más sencillo indicar para quién no está recomendada esta técnica.No deben someterse a este entrenamiento personas con patologías cardíacas, lleven implantado o no un marcapasos, epilépticas o con enfermedades que afecten a la circulación de la sangre, como tromboflebitis. Tampoco las mujeres embarazadas. En el caso de personas con dificultades para dormir es recomendable realizar el entrenamiento por la mañana. Es imprescindible, si se padecen afecciones crónicas, consultar a un médico antes de comenzar un programa.

Inicialmente ideada para la recuperación de una lesión, la ‘EMS popular’ lógicamente también permite entrenar específicamente una zona dañada. Mario lo explica de la siguiente manera: “Para tratar de forma satisfactoria una articulación lesionada es muy importante fortalecer la musculatura que se encuentra alrededor, ya que durante una inmovilización se pierden fibras. Si una persona se rompe la rodilla conviene trabajar específicamente los músculos del muslo. Con estimulación eléctrica se multiplica el estímulo sin forzar la articulación”.

Marketing y diferenciación

Fue a raíz de una lesión en el gemelo cuando Fernando Troyanskyconoció los beneficios de estás técnicas de rehabilitación. Este futbolista argentino retirado que hizo carrera en Austria es ahora propietario de la cadena de estudios Firme20 y además se dedica a importar y distribuir equipos profesionales de EMS. “Ahora su uso se ha generalizado en España pero en Austria o Alemania llevan muchos años utilizando la electroestimulación, y no sólo para el tratamiento de lesiones”.

Hace apenas un año que la empresa comenzó a funcionar y ya disponen de cuatro centros. El primero, situado en la calle Goya de Madrid es un continuo ir y venir de clientes, algunos de ellos famosos, aunque tratan de ordenar las clases para no masificar la sala. “No queremos agobios, nuestra fuerza es el trato personal y que nuestra clientela, que en muchos casos llevan con nosotros desde que abrimos, esté cómoda. Con la política de apertura de locales nos sucede algo parecido: somos muy exigentes, preferimos menos clientes y menos centros pero ofreciendo la máxima calidad”, declara Lorena Morante, responsable de la venta de las máquinas.

Lorena atiende peticiones de otros estudios, centros de estética, gimnasios y hasta de particulares, personas con un alto poder adquisitivo que se pueden permitir pagar los 11.500 euros que cuesta el paquete básico que ofrece Firme20. Esto incluye, además del aparato, dos chalecos, los electrodos y la formación, de la que se encarga Fernando. “Él es nuestra imagen de marca, su método es lo que nos diferencia entre tanta competencia”, agrega Lorena.

En esta carrera que las empresas del sector mantienen a diario por la captación de clientes Fernando ha decidido introducir chalecos de color rojo, cuando lo habitual hasta ahora era que todos fueran negros. “Cuando hablo con los técnicos de Alemania se sorprenden de que en España le demos tanta importancia al diseño de los equipos, también de las máquinas, a ellos sólo les importa que funcionen bien”, comenta el padre de la idea.

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Imagen promocional de Firme20. En el centro, Fernando Troyansky.

Sobre las máquinas que ofrecen (Loncego X-8 y X-9) Lorena resalta la profundidad que alcanza la onda eléctrica, lo que favorece el fortalecimiento de una zona tan sensible para la mujer como es el suelo pélvico: “La electroestimulación puede hacer más llevadero el post parto y ayuda a tratar la incontinencia urinaria”. Entre sus clientes, añade, hay personas con osteoporosis y migrañas que han acudido a ellos recomendados por sus doctores. Al igual que Efit Móstoles, Firme20 cuenta con la asesoría médica de un especialista. En su caso es Juan José Ramos, que fue médico de la selección española de fútbol y ahora es profesor de Medicina Deportiva en la Complutense.

Los gimnasios se apuntan a la EMS

Ante la revolución que la electroestimulación ha provocado en el mercado del fitness los gimnasios han visto amenazada su hasta ahora posición dominante en el sector. El crecimiento de este sistema de entrenamiento es tal que en algunos recintos deportivos convencionales ya se ofrecen servicios de EMS.

Una de las cadenas con más peso en Europa, Basic-Fit, ha sido de las primeras en hacerlo. La compañía ha elegido a la empresa sevillana BodySolution para crear un método de entrenamiento personal en prácticamente todos sus centros de España, donde el secreto es la combinación del ejercicio tradicional con el ‘coaching’ nutricional y el sistema de electroestimulación muscular Miha Bodytec.

“El mundo del fitness es renovarse o morir, por eso los gimnasios tratan de adaptarse a los nuevos tiempos y además hay que responder a la gran demanda de la electroestimulación. Un gimnasio puede ser perfil ‘low cost’, pero eso no significa que no pueda ofrecer los mejores servicios, esto es en lo que estamos trabajando” asegura Alfred Xhilaga, el director de la empresa BodySolution.

La esencia es ofrecer un servicio individual y tejer un plan de preparación para conseguir los objetivos previstos. Los monitores, licenciados en educación física, orientan al cliente con un estudio minucioso y progresivo de su estado físico y le asesoran paso a paso cubriendo todos los campos de su salud. Una mezcla que combina la última tecnología del siglo XXI con el deporte de siempre.

Fuente [Elmundo.es]

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