Nuestra óptica: “La guerra es de Maduro contra Venezuela”, por @lodicetodo

Geronimo-Figueroa @lodicetodoPara esconder la ineficiencia en la gestión de gobierno y justificar el saqueo con los dólares propiedad de todos los venezolanos, el presidente Nicolás Maduro, al igual que el difunto, se la pasa inventando excusas para no asumir las propias culpas. Primero habló de una supuesta guerra económica para marear a la gente y ganar tiempo para no pagar la deuda a los acreedores internacionales. Ahora habla de guerra psicológica y bacteriológica, para no asumir la culpa en las epidemias como el dengue y la Chikungunya, que empezó a matar a los venezolanos.

El presidente Nicolás Maduro para justificar que la nación se quedó sin dólares por el robo que hicieron los enchufaos con empresas de maletín en complicidad con gente del gobierno en Cadivi,  inventó que la burguesía con agentes del imperio tienen una guerra económica contra nuestro país, pero lo cierto es que el saqueo acabó con las importaciones de materia prima que sirve para producir en la industria nacional. Por eso en los anaqueles de alimentos, repuestos para vehículos y maquinarias agrícolas, electrodomésticas en todas líneas, medicinas en las farmacias y hospitales, entre otros, no hay nada.

En los últimos días apareció  en el país la enfermedad chikungunya, que de acuerdo a los resultados dados hasta los momentos, ataca con dolores en todo el cuerpo, fallas respiratorias y fiebre muy alta. Según los expertos en la materia, esta enfermedad actúa contra las personas de manera rápida, pero el presidente Maduro para no aceptar que la asistencia a la salud está descuidada o abandonada por parte de su gestión, inventó que la derecha decretó la guerra bacteriológica sembrando los mosquitos en el país, para que “piquen” a los venezolanos y los infecten. Esa excusa es una manera perversa de tratar el problema de la salud.
Ahora bien, sin ánimos de ser chauvinista ni racista, pero en los últimos tiempos por una solidaridad ideológica extrema y en perjuicio de los intereses nacionales como el empleo y la vivienda,  han entrado al país por el aeropuerto internacional de Maiquetía, miles de personas procedentes de Cuba, China, Bolivia y Nicaragua, sin cumplir con el chequeo sanitario que establecen las normas de la Organización Mundial de la Salud, para evitar que entren al país enfermedades que puedan convertirse en epidemias. Ojo, no estamos diciendo que todos los que vienen están infectados, sino que entran sin chequeo médico por el hangar presidencial, pero como dicen en mi pueblo, entre las guabinas siempre se colea un bagre.

Pero Nicolás Maduro, en vez de actuar como un presidente democrático preocupado por su pueblo y ordenar una investigación sobre los muertos y contaminados por la chikungunya, lo que hizo fue armar un escándalo por televisión hablando de guerra bacteriológica y sicológica, y ordenando meter preso al presidente del Colegio de Médicos de Aragua, por haber denunciado los casos de chikungunya en el hospital de Maracay, y a este planteamiento presidencial, Luisa ortega Díaz, inmediatamente nombró fiscales para investigar a los médicos que declararon y no para investigar las causas de muertes por la enfermedad. Mientras expertos aseguran que hay 10 muertos y entre 16 mil y 115 mil infectados, el gobierno habla solo de trescientos casos.

Cuando el gobierno niega dólares a la industria farmacéutica para que puedan elaborar medicamentos que permita a los diabéticos controlar la azúcar y evitar que le amputen piernas o brazos, o los medicamentos para que hipertensos, que en su mayoría son de la tercera edad, puedan controlar la tensión, así como negar dólares para instrumentos que sirven para dializar a los enfermos renales y evitar que se les contamine la sangre con orine, con graves riesgos para la vida de los pacientes y no facilitar la logística necesaria para que en los hospitales  presten servicio adecuado, es aplicar una verdadera guerra de exterminio contra los venezolanos. O sea, la única guerra que existe es la del gobierno de Nicolás contra el pueblo venezolano.

Por Gerónimo Figueroa Figuera

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